Mascarillas, de la necesidad a la banalidad

La diseñadora Ángela Herrera indicó que “en la actualidad su uso se ha hecho imprescindible como medida de precaución ante la transmisión de la enfermedad y el contagio, pero también ha dejado entrever que no están exentas de la suntuosidad y banalidad de las voracidades del mercado”.

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El Covid-19 ha impuesto su uso obligatorio: en la calle, en los ascensores, transporte público y en todos los lugares donde exista un mínimo contacto con otras personas. La mascarilla llegó para quedarse y es considerada como uno de los elementos fundamentales en la prevención del contagio.

Pero cuál es su origen, cómo se ha transformado con el paso de los años y por qué marcas como Chanel, Louis Vuitton, Dior o Gucci han entrado en la carrera por su fabricación, son algunas de las preguntas que responde la diseñadora textil, académica de la Escuela de Diseño de la Universidad de Valparaíso (UV) y coordinadora del Centro de Conservación de Textiles UV, Ángela Herrera.

La diseñadora indicó que “en la actualidad su uso se ha hecho imprescindible como medida de precaución ante la transmisión de la enfermedad y el contagio, pero también ha dejado entrever que no están exentas de la suntuosidad y banalidad de las voracidades del mercado”.

“Marcas de lujo y diseñadores(as) lo han incorporado dentro de los objetos de sus colecciones, dándole características únicas y diferenciadoras, como también de distinción de clases sociales y también de denuncias simbólicas. Chanel, Louis Vuitton, Dior, Gucci o el argentino Edu Crisci, no dudaron en plantear sus diseños, que rápidamente fueron tomados por sus seguidores”, agregó.

Según la profesora, “las primeras referencias sobre el uso de mascarillas se remontan a fines de 1800 con el cirujano francés Paul Berger quien la emplea en una operación quirúrgica. Ya en 1897, el cirujano polaco Jan Mikulicz las incorpora al montar el primer quirófano aséptico en Breslou siendo el más moderno de Europa en ese entonces”.

“La mascarilla se vincula a las normas de asepsia en espacios operatorios lo cual determina el vestuario de médicos, enfermeras y asistentes. Desde inicios del siglo XX la evolución de la indumentaria quirúrgica busca prevenir la contaminación microbiana, ya que hasta hace pocos años antes se realizaban intervenciones en el quirófano con vestuario común, a lo más usando una bata de tela, un paño de color blanco amarrado a la cintura, o un delantal”, explicó.

La Gripe Española de 1917 masifica su uso en la población, en especial, cuando se transforma en pandemia al año siguiente, llegando también a Chile. “Fotografías y periódicos de la época dan cuenta cómo la población usó mascarillas confeccionadas artesanalmente para proteger las fosas nasales y la boca. Luego, como objeto de protección personal ha tendido a su desarrollo formal, manteniendo formas similares a las que se utilizan actualmente”, añadió.

La académica agregó que desde ese momento “surgen protectores de cuero, de tela amarrada a la nuca o confeccionados con una cápsula o franja de tela, recogida en los costados y amarradas a las orejas, hechos por la Cruz Roja u otras organizaciones de carácter social”.

“El desarrollo tecnológico de láminas textiles en los años ’80 permitió el diseño de telas no tejidas, donde la mezcla de fibras de polipropileno en distintas direcciones genera un material de gran ligereza que por su costo de producción pueden ser descartables, además se acepta el verde como color de los equipos de protección personal”, detalló.

La diseñadora textil aseguró que “la formalización de uso de mascarillas en los pabellones quirúrgicos para prevenir la contaminación microbiana de las incisiones y evitar infecciones durante las operaciones, protegiendo al usuario de exposiciones accidentales de sangre y otros fluidos corporales, definió la masificación de producción de este objeto y también propició la investigación en el desarrollo de materiales que respondieran de mejor manera a las condiciones de higiene”.

“Recientemente la tecnología ha permitido la combinación de materiales y técnicas que permiten tener distintos niveles de medidas filtrantes, que se logra con la obtención de una lámina de dos o más capas con materiales como SMS, SMMS en base a polipropileno y con capas Spunbond, que son filamentos largos, gruesos y fuertes, y Meltblown, que es una capa de barrera bacteriana y filtración”, agregó.