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Martes 9 de febrero de 2010| por Rodrigo Alvarado E./ La Nacin
Desde el mismo día en que la oficina del forense de Los Angeles calificó la muerte de Michael Jackson como un homicidio, el futuro de su médico personal, Conrad Murray, quedó sentenciado.
Primero se escabulló de la policía y luego decidió entregarse voluntariamente para declarar en la investigación que lo tiene como único responsable.
Sin embargo ayer, durante el juicio en Los Angeles, no pudo evitar lo inevitable: la fiscalía lo acusó de "homicidio involuntario".
Según una copia del informe coronario, obtenida del juez de Instrucción de Condado y revelado por el portal TMZ, las conclusiones son contundentes: el propofol y el benzodiazepán fueron administrados por otro; el propofol no fue administrado en un hospital y tampoco con la indicación médica apropiada; el estándar de cuidado para administrar propofol no fue encontrado; las circunstancias no avalan la auto-administración de propofol.
Ya horas antes de la audiencia, el mismo portal informativo que golpeó al mundo el 25 de junio de 2009 con la muerte de "Jacko" había revelado detalles del juicio, como que el médico llegaría a la corte 20 ó 30 minutos antes del juicio, que se declararía inocente y que buscaría quedar en libertad bajo fianza, pagando una suma aproximada a los 25 mil dólares.
DESPLIEGUE DE SEGURIDAD
"Pagaremos la fianza, nos declararemos inocentes y pelearemos atrozmente", dijo el abogado de Murray, Ed Chernoff, antes de formularse el cargo que se anticipaba en un juicio marcado por las fuertes medidas de seguridad -20 sheriffs del condado, algunos encubiertos- para mantener a la multitud controlada y así proteger a Murray de un posible ataque.
El doctor, que fue contratado por Jackson antes de la gira mundial "This is it" y que marcaría su regreso a los escenarios con un primer concierto en Londres, ya había afirmado que le dio dichos medicamentos al cantante de "Thriller" para que pudiera conciliar el sueño.
No obstante, la acusación apunta que el facultativo actuó "sin la precaución y cautela necesarias" cuando le dio al artista esos poderosos sedantes ese fatídico día en la mansión de Los Angeles.
Murray, quien el sábado pasado aprovechó de visitar las afueras de la tumba del fallecido cantante pop, dejaría Los Angeles para luego viajar a Las Vegas o Houston. Sin embargo, arriesga hasta cuatro años de condena en prisión.