
Domingo 5 de septiembre de 2010
La máquina T-130, encargada del plan "B" de rescate comenzó este domingo a cavar una galería en la mina San José donde hace un mes están atrapados los 33 mineros de la minera San Esteban.
"La máquina empezó a media tarde", confirmó el ministro de Minería, Laurence Golborne, respecto al trabajo de la perforadora.
La T-130 comenzó a perforar una galería en paralelo a la que ya estaba trabajando en el 'plan A', la 'Strata-950', que este domingo lleva 67 metros cavados de un total de los 702 que tienen que perforar para llegar hasta donde están atrapados los mineros.
La marcha del Plan "B" se produce cuando se cumple un mes del derrumbe. A las 13:45 horas de este domingo, y tocando bocinas y pitos, los familiares instalados en el Campamento Esperanza rememoraron el accidente en un día calificado de "reflexión, de recogimiento y de esperanza" por Golborne.
SEGUNDA VIDEOCONFERENCIA
Este domingo, por segunda día, los familiares pudieron establecer contacto vía circuito de TV con los mineros, gracias al sistema de fibra óptica puesto en operaciones este sábado.
En el primer contacto, la imagen iba en un solo sentido: los familiares veían a los mineros, pero estos sólo recibieron audio. Sin embargo, este domingo, el encuentro fue "cara a cara", y los trabajadores pudieron ver a sus parientes, confirmó el ministro.
El contacto duró 5 minutos para cada familia, extendiendo el tiempo de un minuto entregado el sábado y que había causado críticas de los familiares por su mínima duración.
CARTAS
Un tema que levantó polémica fue la filtración de cartas enviadas por las palomas a los mineros, que acusaron los parientes instalados en el "Campamento Esperanza".
"Dice que el gobierno no les está mandando las cartas que nosotros les escribimos ( ) Habló cinco segundos conmigo, no más, estaba enojado... ", dijo Alejandro, hermano del minero Víctor Zamora, a la agencia AFP.
Fue el sicólogo a cargo de su contención en el marco de las tareas de rescate, Alberto Iturra, quien explicó por qué no se están enviando a los mineros todas las cartas que escriben sus familiares: "Lo que pasa es que ha habido una pérdida de objetivos. Ésta es una misión de rescate, y la misión debe adaptarse a eso, no a otra cosa. Existen problemas de espacio, ésta no es una oficina de correos", explicó.
"La comunicación es una comunicación de apoyo a las tareas de rescate, y no debe ser un fin en sí mismo. Nos han llegado paquetes de familias con 40 cartas", dijo.
A juicio del especialista, "los mineros están bastante bien para haber pasado un mes de encierro. Son gente muy valiosa, han desarrollado competencias realmente admirables".