
Viernes 22 de junio de 2012| por Nación.cl
El magistrado entregó a familiares los resultados de 4 pericias realizadas a los restos encontrados en ese recinto y que determinan las identificaciones positivas, con un 99,99% de certeza de: Ernesto Traubmann Riegelhaupt, Jorge Orrego González, Jorge Reinaldo Torres Aránguiz y Ramón Beltrán Sandoval.
Ernesto Traubmann, tenía 39 años cuando fue detenido el 13 de septiembre de 1973, estaba casado, tenía 2 hijos y se desempeñaba como relacionador público de la Empresa Nacional de Minería (Enami). En septiembre de 1991 su cuerpo fue exhumado de la tumba 2712 del Patio 29 del Cementerio General y, tras ser identificado en base a coincidencias antropológicas, restituido a sus sfamiliares. Ahora, Su identidad fue confirmada por los peritajes genéticos realizados por el Laboratorio de North Texas y comparadas con muestras de su núcleo familiar más directo.
Jorge Torres Aránguiz de 19 años no tenía militancia ni existen mayores antecedentes de su detención, pero en septiembre de 1991 su cuerpo fue encontrado en la tumba 2718 del Patio 29 e identificado en 2002 por genética ADN mitocondrial. Su identidad fue confirmada con un 99,99% de certeza por los peritajes genéticos del Laboratorio de North Texas.
Jorge Orrego González contaba con 29 años, estaba casado y tenía 5 hijos cuando fue detenido en la tarde del 11 de septiembre de 1973 en las inmediaciones de La Moneda. Su cuerpo fue exhumado en 1991 desde el Patio 29 y en base a coincidencias antropológicas identificado como Héctor Ricardo Pincheira Núñez. Sin embargo, los peritajes genéticos realizados por el Laboratorio de North Texas, establecieron con un 99,99% de certeza, que las osamentas no correspondían a Héctor Pincheira (identificado más tarde fue reconocido en otro proceso judicial) si no que a Jorge Orrego, quien no había sido identificado anteriormente a pesar de lo cual, la familia tenía en su poder la inscripción de defunción pero no la entrega material de su cuerpo.
Ramón Beltrán Sandoval era feriante y tenía 24 años y un hijo al momento de ser detenido. Sus restos fueron hallados en 1991 en el Cementerio General y por coincidencias antropológica fue identificado como Carlos Enríque Miranda Sepúlveda, cuyo verdadero cuerpo apareció más tarde. Los peritajes genéticos del Laboratorio de North Texas establecieron con un 99,99% de certeza que las osamentas correspondían a Beltrán Sandoval.