
Miércoles 12 de septiembre de 2012
La muerte del cabo segundo de Carabineros Cristián Martínez, en medio de los disturbios asociados a un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1973, causó diversas reacciones en el Congreso, enfrentando a parlamentarios de distintos colores políticos.
Desde la Alianza, el jefe de la bancada RN Alberto Cardemil puso en tela de juicio a la oposición, señalando que “la ciudadanía está cansada de esta situación y queremos emplazar a la Concertación en las palabras y en los hechos, o a sus sectores ultra, a que definan con quien están”.
Enfatizó que es necesario que “la Concertación diga si está por respaldar a Carabineros y al Gobierno y al ministro del Interior, o si está por favorecer el desorden, la muerte y la destrucción de la propiedad pública y privada”.
Ello, porque según Cardemil “hemos sido testigos en la Cámara de diversas acciones cuyo objeto final es proteger al vandalismo: Acusaciones a Carabineros, creación de comisiones investigadoras para cuestionar su actividad o amenazas de interpelación al ministro del Interior porque cumple con su deber”.
El emplazamiento fue respondido desde la Concertación, hablando de la “mala calidad humana” del diputado RN, por “tratar de sacar provecho político” de la muerte del carabinero.
Felipe Harboe (PPD) sostuvo que la declaración de Cardemil es “de las cosas más estúpidas que uno ha escuchado, escuchar a diputados intentar sacar provecho político de la muerte de un carabinero refleja su mala calidad humana y refleja claramente que no tienen sentido de país”.
Enfatizó que “no sé si el carabinero pensaba A o B y jamás preguntaría una cosa así. Acá hay un ciudadano chileno que cumplía una función, que fue asesinado y tiene que ser condenado por todos los sectores”.
Harboe envió un mensaje a “aquellos diputados de poca monta que tratan de sacar provecho político de esto”: Que “primero se fijen que ha muerto un chileno, una persona que estaba cumpliendo una función encomendada por el Estado, el resto es una vergüenza”.