
Inicio » Cultura y Entretención » Teatro
Viernes 27 de enero de 2012| por Felipe Castro
En las butacas del teatro “La Comedia” se pueden distinguir por igual las canas, peinados de peluquería, mechones teñidos de fucsia y las trenzas tipo dreadlock. Una manera simple de dar cuenta de la transversalidad del público que asiste a una de las últimas funciones de “Lindo país esquina con vista al mar”.
A 32 años del estreno de la emblemática obra -a través de la cual la Compañía Ictus relata con estupor la imposición del modelo de mercado- el público la disfruta como en el primer día.
“¡Somos millonarios!” corean los espectadores del ala derecha. “¡Y estamos muy felices!”, responden los de la izquierda. Todos haciendo un gesto mezcla de plancha y risa, invitados a participar de “Vereda tropical” (Allegro a modo de danza), pieza en que Roberto Poblete encarna a una especie de Satanás crediticio y Paula Sharim es una tímida funcionaria sobre la que recae el mito de Fausto.

La obra se presentó en la sala del Ictus de la calle Merced. La misma que funciona desde 1962 y es reconocida como un refugio de resistencia cultural en la dictadura. Nissim Sharim, director de la pieza, repasa la vigencia de esta creación colectiva contada en 4 tiempos/4historias. Vigencia que para el actor, que encarna a Don Eustaquio en el acto final, cobra matices dulces y amargos.
“Esta obra tiene una doble condición: por un lado nos hace sentirnos muy orgullosos de que artísticamente está vigente. Pero por el otro lado, nos produce un desaliento bastante profundo cuando nos damos cuenta de que nos reímos de las mismas cosas y lloramos por las mismas cosas que hace 40 años. Entonces, nos damos cuenta de que nuestro país, en el sentido rigurosamente cultural, no es mucho lo que ha progresado. Más bien, no ha progresado”.
-¿Se refiere a un estancamiento en términos creativos?
-Sí. En términos creativos, porque revisamos bien la obra antes de montarla y nos dimos cuenta de que prácticamente no había nada que modificar. Esto nos produce, como te decía, satisfacción artística, pero un desaliento político y cultural más o menos profundo.
-Económicamente permanecen las mismas estructuras, también…
-Y que nosotros considerábamos grotescas y alejadas de ideales nobles, tal como se puede ver en la historia de la línea blanca (“Vereda tropical”, Allegro a modo de danza) o la del hospital (Toda una vida”, Finalle allegro)…Pequeños gimoteos de que hay que hacer esto y hay que hacer lo otro, pero que al final no se hace.
-La sala estaba llena, mitad gente mayor, mitad gente joven. Se nota que la pasan bien.
-Es bien sorprendente la diversidad de espectadores que goza con esta obra. Y hablo de sorpresa porque a mí no me sorprende que un gallo de 50 o 60 años repase algo que, si no vio puesto en escena, de alguna manera lo experimentó en su vida social. Lo que es más sorprendente y grato es ver a la gente joven, de 20 o 25 años, que no han tenido una referencia concreta sobre este tipo de problemas. Y resulta que los celebra e intuyen que hay un sentido crítico bien marcado, detrás del humor y las risas.
-Es raro el viaje temporal. Ver cuando se instala el consumo, la cultura neoliberal, pero se observa con una mirada perpleja lo que hoy ya está instalado.
-Todo eso fueron hechos vividos muy intensamente por nosotros. No es extraño que los reflejemos con cierta propiedad.
-¿Qué cambios le han hecho a la obra?
-Hay una concesión que hicimos por el espectáculo y las necesidades materiales del teatro. Acortamos la obra omitiendo un episodio que duraba 15 o 20 minutos, que era la historia de una pareja de dictadores, que era muy gracioso, pero tenía un sentido crítico importante, interesante, cuando la dictadura estaba vigente. La gente lo celebraba mucho.
-Llama la atención como las reivindicaciones han pasado de los Derechos Humanos al modelo económico.
-Lo más significativo al respecto es que en el año 80 hicimos lo que se puede ver en el Ictus, pero en el 2011 estrenamos una obra que se llama “Levántate y corre”, que en el fondo, es la historia de un indignado. Todo este repaso de 30 o 40 años viene a caer en los 200 mil cabros que andan desfilando en las calles, y en los españoles que se toman la Plaza del Sol y en los estadounidenses que se toman Wall Street. Ahí se cobra la perspectiva simbólica de que, cuando los ideales se convierten en utopías, hay que enterrarse. El gran mérito de “Lindo país...” es que recrea una época en que los ideales y las utopías –valga la redundancia como metáfora- no eran utópicas.
ICTUS POR PARTIDA DOBLE
-“Lindo país esquina con vista al mar”
3 al 28 de enero
Miércoles y jueves, 20.00 hrs.
20 al 22 a las 20:00 / 27 al 28 a las 20:00.
$5000 General. $3000 Estudiantes y Tercera Edad
Teatro "La Comedia", Merced 349.
-“Levántate y corre”
-27 de enero en Festival de Teatro de La Florida.
21:00 horas
Paseo Cabildo, frente a Municipalidad, La Florida.
Metro Bellavista de La Florida
-28 de enero, Teatro "La Comedia", Merced 349.
Viernes y sábado 20.00 hrs.
Sábado $ 8.000
Entrada Estudiantes y Tercera Edad: $ 4.000