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Protagonista de “7 semanas”: No es lo que se espera de una película sobre aborto

Protagonista de “7 semanas”: No es lo que se espera de una película sobre aborto

La actriz nacional Paulina Moreno, de 27 años, debuta con su primer protagónico en un largometraje que cuenta lo que vive una joven estudiante de danza que queda embarazada y no quiere ser madre, pese a que cuenta con el apoyo de su familia y pareja. En entrevista con La Nación, habla sobre cómo construyó un personaje desde la empatía, la reflexión que busca hacer la cinta y sobre sus otros tres proyectos que se estrenarán en 2017.

Miércoles 7 de diciembre de 2016 | por Bruno Delgado - Foto: Fabián Vargas + Sigue a La Nación en Facebook y Twitter

Correr la cortina para mostrar en intimidad y sin prejuicios a una estudiante de danza que queda embarazada pero que no quiere ser madre aún. Ese es el protagónico con el que Paulina Moreno debuta en la gran pantalla este 8 de diciembre, comenzando una ruta que la llevará a estar presente en al menos otros tres estrenos para la gran pantalla y la chica en 2017.

La actriz, de 29 años, egresada de teatro de la Universidad Católica, dará el gran salto de su carrera con “7 semanas”, donde le da vida a Camila, a quien interpreta desde las sutilezas y trata desde el cariño, para que nosotros entendamos y acompañemos al personaje mientras se debate en cómo decirle la verdad de lo que siente a su madre (Luz Croxatto) y a su pareja (Camilo Carmona).

La ficción, basada en hechos reales, es el trabajo de egreso de la carrera de cine de la Universidad del Desarrollo de su directora, Constanza Figari y ya fue presentado entre aplausos en el Festival de Cine de Valdivia.

“La película es muy humana y real, no es panfletaria ni lo que se espera de una película pro aborto. Pone en primer plano la experiencia misma de abortar. Cuando vi la película me sentí como mirando por una ventanita a una niña y su historia”, cuenta en entrevista con La Nación la protagonista del drama profundamente femenino, delicado y minimalista, que más cerca de la reflexión a través de la empatía que del melodrama lacrimógeno o panfletario.

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Para construir el personaje, al que le escribió un diario de vida previo al rodaje y del que reconoce le costó separarse durante la grabación del film, Paulina contactó a jóvenes que vivieron un aborto para acercarse a la dimensión sicológica y emocional de ellas. También entrevistó a académicas que han estudiado el tema para incorporar visiones de la sociología y filosofía a la construcción de su rol.

- ¿Cómo te sentiste protagonizando tu primera película?

- Fue un aprendizaje gigante e intenso ya que es un protagónico que está en todas las escenas. De cierta manera, la película es mucho mi actuación. Soy bastante responsable de entregar el mensaje que se planteó desde la dirección. Hubo días que grabamos diez escenas y en todas tenía que estar con la emoción a flor de piel. Después llegaba a mi casa súper cargada. Cuando vi la película, fue importante la sensación de estar ahí todo el rato sosteniendo la cinta.

- La película tiene una idea clara sobre el aborto pero elude la carga moral

- Siempre digo, cuando hablo de la película, que me enseñó a dejar de decir que soy "pro aborto", porque nadie quiere abortar. Tampoco creo que los otros sean "pro vida", porque yo también lo soy: amo la vida. Lo correcto es decir que soy pro legalización del aborto, para que sea un derecho.

- En “7 Semanas” también se explora cómo la sociedad impone ciertas conductas que se entienden como una norma.

- Eso es algo que me gusta mucho. No solo habla del aborto, sino que de los derechos de la mujer en general, de cómo éstos han sido vulnerados y cómo la sociedad se mete en todo, aunque sin mala intención. La protagonista se ve abrumada por su familia, su pareja, los compañeros, la sociedad. Se llega a preguntar: ¿puedo tomar una decisión así? Porque todo el mundo le dice lo que tiene que hacer y nadie le pregunta si quiere ser mamá; se asume que va a tenerlo. No hay una cultura naturalizada de preguntarte a la mujer si lo quiere tener o no.

Imagen foto_00000016- Cómo crees que se lleva el tema de la despenalización del aborto en el país?

- Falta harto. Que se discutan las tres causales (violación, inviabilidad fetal y riesgo de vida de la madre) es un avance, pero bien atrasado. Hay que entender que no tienen por qué ser 3 ó 4 causales. El aborto debiese ser un derecho como todos los que tienen los humanos. Me da rabia cuando los autollamados "pro vida" dicen que los "pro aborto" son asesinos y odian la vida. Si una mujer no se siente preparada para tener una guagua, ya sea una niña de 13 años que la violaron o alguien que estaba tomando patillas y algo falló, me parece que es válido y es su derecho a decidir. Y creer que si se aprueba todo el mundo va a andar abortando es también un error. No es fácil, no es barato y no es agradable. No es una situación por la que uno quiera pasar.

- La idea de la película es abrir la discusión desde la empatí.

- Uno de los objetivos de la directora era llegar a la mayor cantidad de personas posibles, no solo al público que comparte la opinión de legalizar el aborto, sino que intentar abrazar un poco más; intentar llegar a la persona que no tiene opinión o incluso a la que está en contra. Para eso era necesario que la película no fuera un panfleto, porque eso genera rechazo. Teníamos que hacer una historia muy humana y real para que todos pudieran empatizar independiente de su opinión.

La intimidad de la gran pantalla

Lejos del dogma de curtirse sobre las tablas como pilar de su carrera, Paulina Moreno tiene debilidad por el cine y el audiovisual. Desde que estudiaba en el Liceo Manuel de Salas, del que egresó en 2006, y durante sus cuatro años en la UC, ya participaba en cortos, videoclips o teasers de amigos cineastas o profesionales ligados a estas producciones.

“Siempre me gustó ver más cine que teatro y ya en la carrera me di cuenta que también me gustaba mucho más hacerlo. Soy bastante cinéfila, de verdad que creo que de todas las artes, que me gustan, el cine y quizás la música son las que más me emocionan”, reconoce la actriz que se siente afortunada de haber participado en los largometrajes “El último lonco” y “Zoológico” y en los cortos “La espina” y “2+2=5”.

Trabajos que, según cuenta, tienen relación con que se siente más cómoda en la oscuridad de la sala de cine que en los asientos de un teatro: “Soy bien ‘emo’, sensible, nostálgica. Me gusta el trabajo del cine que es bien interno, del detalle y construir desde ahí. Me gusta más que lo externo del teatro. No hablo muy fuerte, no me río fuerte, prefiero pasar piola y no ser el centro de atención. Tiene que ver con esa parte de mi personalidad, pero no me niego a la posibilidad del teatro”.Imagen foto_00000015


UNA FILMOGRAFÍA EN RODAJE


Dato nada de baladí considerando que en enero comenzará a rodar otra película, de la que no puede entregar mayores detalles, y que su nombre volverá a aparecer en 2017 en al menos una película y dos series: “La isla de los pingüinos”“Bichos raros” y “Taller de video”, respectivamente, trabajos que comparten el común denominador de ser historias que prometen reflejar parte de las inquietudes y el ánimo de nuestro país.

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El largometraje sobre la revolución pingüina, que se rodó en el mismo colegio que ella estudió, cuenta con la aparición de Ana Tijoux, es dirigido por Guillermo Söhrens (con quien ya trabajó en “El último lonco”) y prevé su estreno para el 2017, aunque se espera que primero pase por el circuito de festivales antes de llegar a las grandes salas.   


Finalmente, “Taller de video” será emitido durante el primer semestre del próximo año por UCV. Fue rodada en Valparaíso y la protagoniza 
Vanesa Miller, quien interpreta a una actriz venida a menos y es obligada a hacer trabajo social después de chocar en estado de ebriedad. Ahí decide poner un taller de video en el que participan personajes muy distintos entre sí y que al principio no se llevan bien. 

En tanto que los derechos de emisión de “Bichos raros” son de TVN y es una coproducción chileno-argentina, dirigida por el chileno Cristián Jiménez y el argentino Matías Bertilotti, y protagonizada por Mariana Loyola, quien interpreta a una entomóloga que debe trasladarse a vivir a Valdivia con su hija a la que matricula en un colegio donde conoce al personaje de Paulina y a sus amigos.

- Al parecer hay una sintonía con contar historias basadas en la realidad sin miedo a emocionar

- Este año se estrenaron películas chilenas con temas sociales urgentes, pero narradas de una manera más amigable o cercanas, como “Rara” (Pepa San Martín), “Aquí no ha pasado nada” (Alejandro Fernández Almendras), “Nunca vas a estar solo” (Alex Anwandter), “Las Plantas” (Roberto Doveris) y la misma “7 Semanas”. Me parece que en estas películas, además de que me emocionaron mucho, el espectador no corre el riesgo de no entender nada, ve una historia y se emociona. Creo que es un deber dejar de pensar que llegar a la masa es malo. 

► Acá el trÁiler de "7 semanas" que se estrena este jueves

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