
Martes 7 de marzo de 2006
Con la presencia del subsecretario de Relaciones Exteriores, Cristián Barros y del embajador de Gran Bretaña en Chile, Howard Drake, familiares y amigos del sacerdote Miguel Woodward, inaugurarán hoy un memorial en el Cementerio de Playa Ancha, para recordarlo a él y los detenidos desaparecidos de Valparaíso.
La iniciativa contó con el apoyo de la Municipalidad de Valparaíso y el respaldo del Presidente Ricardo Lagos, quien inicialmente asistiría al emotivo evento.
Poco después del golpe militar de 1973 el religioso católico fue detenido y torturado por oficiales de la Armada a bordo del buque escuela "Esmeralda". Días más tarde, el violento maltrato le provocó la muerte en el Hospital Naval, entonces ubicado en el cerro Playa Ancha. Sin embargo, la Armada ocultó su cuerpo y falsificó su certificado de defunción, sepultándolo clandestinamente, presuntamente en el Cementerio de Playa Ancha.
A la ceremonia que se iniciará a las 18 horas de hoy, concurrirá su hermana Patricia y el esposode ésta, Fred Bennetts, los únicos familiares del sacerdote que están en Chile. Además, participarán religiosos como José Aldunate y José Gutiérrez, quienes defendieron los derechos humanos durante la dictadura.
El memorial es una placa de piedra con la inscripción "Aquí en una fosa común, yacen cuerpos abrazados. Otros cuerpos, solos, yacen en tierras cercanas y en el mar. Un nombre les representa: Miguel Woodward Yriberry, 1932-1973".
DIFICIL PROCESO
El proceso abierto por el crimen de Woodward, que antes instruyó la jueza Gabriela Corti y que actualmente está en manos de la ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Eliana Quezada, ha estado lleno de dificultades debido a diversas presiones denunciadas por la familia.
En la investigación del itinerario vivido por el sacerdote desde su detención, se logró identificar a varios oficiales -hoy en retiro- que participaron en los hechos. Antecedentes que, según sus familiares y abogados querellantes, son suficientes para procesarlos, sin embargo hasta ahora no hay ningún encausado. No obstante, fuentes vinculadas a la indagatoria sostienen que ésta sigue adelante, y creen que, en algún momento, especialmente hoy bajo el mando del almirante Rodolfo Codina, la Armada "abrirá definitivamente su conciencia" para admitir el crimen y revelar detalles.