
Viernes 14 de julio de 2006
A.CH.S./J.M.S.
La clínica donde estuvo internado Augusto Pinochet en 1998, mientras permaneció detenido en Londres por orden del juez español Baltasar Garzón, fue pagada con gastos reservados del Ejército.
Así da cuenta una declaración policial que consta en el último informe entregado por la Brigada de Lavado de Activos de Investigaciones (Brilac), perteneciente al general (R) Javier Urbina Paredes. Este último aseguró a la policía que recuerda la existencia de un fax con fecha 21 de octubre de 1998 donde se señala la transferencia de 35 mil dólares desde el Banco Riggs de Washington, donde la misión militar tenía una cuenta. Estos dineros fueron transferidos al National Westminster Bank, ubicado en Picadilly, Londres, cuyo beneficiario era la London Clinic.
La declaración de Urbina es coincidente con la prestada por el jefe de finanzas de la misión militar de la capital estadounidense, coronel Roberto Guiza Castresana, quien firma el mencionado documento, publicado por La Nación en su edición del 6 de enero de 2005.
La novedad del informe de la Brilac es que en una de sus conclusiones detalla que la orden para usar los gastos reservados institucionales la dio el comandante en jefe de la época, el general Ricardo Izurieta Caffarena.
El argumento usado en la oportunidad, según Urbina, fueron los motivos de seguridad institucionales para con Pinochet y que el centro asistencial contaba con las instalaciones adecuadas para atender al ex dictador.
Si bien Guiza Castresana ya había sido interrogado por el anterior ministro del caso Riggs, Sergio Muñoz, lo hizo nuevamente ante la Brilac y posiblemente deba confirmar sus dichos ante el actual magistrado Carlos Cerda.
Fuentes allegadas a la investigación, Castresana habría mantenido sus dichos en torno a que los gastos reservados se pagaron las necesidades del ex dictador.
La información aparece en momentos en que el juez Cerda volvió sobre la pista de los gastos reservados institucionales. De hecho, a principios de junio envió dos exhortos internacionales para obtener información bancaria sobre esos activos. Uno fue dirigido a EEUU y el otro a Canadá. En ambos países las misiones militares contaban con cuentas para depositar los gastos reservados.