
Jueves 3 de julio de 2008
Stephanie Gómez (13) cursa primero medio en el Colegio Cardenal Juan Francisco Fresno de Puente Alto y, como sus compañeros, este año será parte de los estudiantes que accederán a dos horas semanales de reforzamiento con e-MAT, un programa computacional de enseñanza para las matemáticas.
Desde hace dos años, el establecimiento de la Fundación Belén dispone del software para que sus alumnos de tercero y séptimo básico, además de primero medio, complementen la clase tradicional, de manera personalizada y nivelando sus conocimientos en la materia. Los resultados han sido tan buenos que -sumado a la labor de sicopedagogos, profesores y apoderados- en la última prueba Simce el colegio logró una diferencia de 28 puntos por sobre el promedio del año anterior -en los cuartos básicos- superando la media nacional. De igual forma, mejoraron sus puntajes los octavos y segundos medios.
Stephanie asegura que siempre le han gustado las matemáticas y que no le cuesta aprender, pero con e-MAT es más entretenido y fácil. "A mí me ha ayudado a mejorar las notas. Antes sacaba cinco y ahora saco seis y siete", cuenta.
La académica María Victoria Marshall, que se desempeñó por más de treinta años en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Católica, trajo la idea desde la Universidad de Stanford y lo adaptó a la realidad chilena. "Me tocó trabajar con niños que traíamos a la universidad y de ahí surgió la idea de que necesitan trabajar a ritmos distintos. Hay niños rápidos y lentos, si uno les hace sólo una exposición no sirve, porque un tercio va a comprender y el resto va a quedar en el camino", señala.
"En Chile el sistema permite, muchas veces, que los niños pasen de curso sin aprender y llegan a primero medio sin saber matemáticas", asegura la docente, actual directora pedagógica de Compumat, empresa que desarrolla el software.
e-MAT refuerza las matemáticas a través de juegos y ejercicios contenidos en formato cómic. Puede utilizarse tanto en el colegio como en el hogar. Los niños cuyos colegios tienen la licencia pueden hacerlo en forma gratuita, si no, es necesario comprar una licencia, que para el caso del programa en casa cuesta entre 60 mil y 99 mil pesos anuales. Con éste, el alumno puede acceder a los ejercicios desde su computador y ser asesorado a través de correo electrónico o teléfono por los profesores del programa. Aritmética, proporciones, geometría y estadística, entre otras, son parte de las materias que cubre el software, las mismas exigidas hasta octavo básico, aunque también es utilizado en los primeros años de enseñanza media para nivelar conocimientos.
"El programa refuerza el contenido de la clase tradicional, es novedoso, les permite salir de la sala de clases y reforzar todo lo que han pasado en los años anteriores de forma interactiva", señala Patricia Ilabaca, profesora de matemáticas del Colegio Juan Francisco Fresno. "La mejoría en el rendimiento se nota bastante, esto refuerza el estudio que deberían tener en sus casas, explicando lo que no entienden. Después de esto han superado las notas, comprenden más cosas y tienen una amplitud superior en conocimiento en matemática", asegura. "A ellos les encanta, como pelean por sus horas de educación física no se les puede quitar sus horas de Compumat", enfatiza la docente.
Laboratorio virtual
De la misma forma en que los científicos clonan células en sus laboratorios, estudiantes de cuarto medio hoy pueden hacerlo a través de un computador. Como parte del programa de extensión de la Iniciativa Científica Milenio Centro de Neurociencias Integradas (CENI) de la Universidad de Chile, las investigadoras María de la Luz Aylwin y Jimena Sierralta, crearon interfaces virtuales que simulan los procedimientos que los jóvenes deberían llevar a cabo en un laboratorio de biología molecular y biotecnología. "La mejor manera de enseñar ciencias es a través de experimentos lo que, por los costos que implica mantener un laboratorio equipado, no siempre es fácil de conseguir para los colegios. Nos dimos cuenta de que la entrega de este material a los profesores puede ser útil. Es un laboratorio de biología molecular basado en uno real en el que los alumnos pueden realizar desde el clonamiento de un gen hasta la síntesis de la insulina", señala Aylwin, académica del Programa de Fisiología y Biofísica del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile.
El software introduce a los jóvenes a un laboratorio que contiene todos los equipos necesarios para hacer experimentos de biología molecular, entre ellos, PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), micropipetas, cámara de electroforesis y columnas de purificación de ADN y proteínas, todo mediante animaciones. "La idea es que los alumnos puedan seguir un razonamiento más activo, desarrollar un procedimiento científico. Pueden preguntar al profesor e investigar fuera", agrega.
"A los chicos les gusta trabajar en una modalidad diferente. No se trata de reemplazar al profesor, es complementar los contenidos que este entrega pero aplicados en experimentos", señala la especialista.