Suscríbase Suscríbase Síguenos en Twitter

La cueca: el baile de los que sobran

Por Gabriela García / La Nación

Obra y documental muestran la otra cara de la postal dieciochera. Si el montaje “Conventillo” lame las costras de un país desmemoriado, en la pantalla grande, una cinta sobre el pandero de barrio bravo recuerda que nos debemos al roto chileno. Como bonus track, se le invita a beber cuentos bigoteados en Bellavista.

2 comentarios
Bookmark and Share
Martes 15 de septiembre de 2009 | | Cultura

Zapateo, chicha y empanadas. Las Fiestas Patrias tienen un gustito especial este 2009. Ad portas del bicentenario, los chilenos tienen una excusa para brindar por sus triunfos y derrotas. Pero ojo, que según algunos “esta fecha fue creada por los vencedores”.

Así al menos lo cree Rodrigo Medina, director del montaje de teatro y danza “Conventillo” que se puede ver de jueves a domingo en Matucana 100.

En escena, un niño es testigo de la muerte de un huelguista llamado Víctor (en homenaje al cantautor de Lonquén) y decide continuar su legado. Al ritmo de la cueca brava, emprende un viaje donde la música nacida en los burdeles y los bajos fondos actúa “como una pulsación, como un latido que tiene que ver con el alma del país, con sus referentes oscuros, la sangre y la esperanza”, según explica la cabeza del colectivo Del Fin del Mundo.

Ambientada en los conventillos de principios del siglo XX y utilizando máscaras, los artistas meten el dedo en la llaga de un Chile que es especialista en olvidar lo que le duele. “Cuando el árbol es herido por el hacha continúa creciendo, pero con sus cicatrices a la vista”, dice Medina para explicar que esa tristeza que nos recorre la columna vertebral a ratos tiene que ver con “una parte de nuestra historia que no hemos querido asumir”. “Es parte de nuestro sistema social ocultar lo que no es lindo y eso también se nota en los medios de comunicación. La gente que sale en la televisión debe ser bonita y todo el resto es considerado pintoresco. Un absurdo si pensamos que nuestro fenotipo es indígena y no rubio y de ojos azules”, explica el director.

DANZA DE LOS VENCIDOS

De ese Chile real fueron habitados los conventillos. Y allí no sonaba “La consentida” sino esa cueca que habla de miserias y pañuelos con barro. Tampoco había huasos con espuelas y trajes impecables. El que bailaba era el oprimido. “El ambiente en que vivían era de mucha precariedad y pobreza, sin embargo se vivía en comunidad y se celebraba. Las tomas pueden ser los conventillos actuales. ¿Qué tienen que ver ellos con los grandes próceres del bicentenario? La historia de los vencidos no se memoriza. Hay gente pobre, sucia, pero no porque sí, sino porque otros se han enriquecido a consecuencia de ellos”, afirma Medina.

No es que el teatrero de compañías como Los Mendicantes sea un aguafiestas. Más bien es de los que piensa que estas celebraciones sólo sirven si incluyen a todos. Y en ese anhelo por recuperar la comunidad, el resurgimiento del cancionero urbano ha sido fundamental. “Es nuestra música de carnaval”, expresa Medina sobre un movimiento que este 18 tendrá una verdadera fonda en pantalla grande.

Se trata “La cueca brava, una fiesta interminable”, un documental dirigido por Ricardo Romero que figura en la cartelera del Centro Arte Alameda. Al igual que “Conventillo”, la cinta muestra el lado B de la postal dieciochera. Ése que fermentó hace años en la Vega y el Matadero en las voces de Nano Núñez y El Baucha. Que fue acallada por la dictadura y que hoy florece masivamente gracias a exponentes como Álvaro Henríquez, Daniel Muñoz, Los Trukeros, La Gallera o grupos de mujeres como Las Torcazas.

“Siento que el resurgimiento es una respuesta natural a la globalización. Es una forma de rebelarse y decir está bien el progreso y la modernidad, pero existimos nosotros, los populares. Por otra parte, existe una ansiedad muy grande de pertenencia que explota con esta cueca, porque es progresista, incluyente y cercana a cualquier clase social”, cuenta Romero sobre un fenómeno que suena todo el año y que reivindica al roto chileno. Ése que lleva 200 años muriendo al pie del cañón.

“Cuentos bigoteados”

Así se llama el encuentro popular que se vivirá el 17 y el 24 de septiembre a las 20:30 horas en la Sala Chucre Manzur. Con la participación de quince narradores orales nacionales y extranjeros, lo que se propone es una fiesta dieciochera en torno a la palabra. El menú se compone de “cuentos a la liebre”. Y que el plato de fondo incluye historias con mazamorra, caldillo de leyendas y relatos con riendas. Ojo también con el postre porque se viene con malicia: después de improvisar algunos trabalenguas, los cuenteros abren el ruedo para rimar.

 

 

Comentarios

31/01/2010 - 08:13:47
La peor enfermedad es el olvido, su mal es incurable.

Esteban Andrés González Pastenes
15/09/2009 - 11:12:59
"Lame las costras de un país desmemoriado", ¡qué imagen lamentable! ¿No podías pensar en algo menos repugnante?

Alvaro
Santiago

Tu comentario





Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial de LaNacion.cl
Lanacion.cl sólo publicará los comentarios relacionados con la noticia y aquellos que cumplan con el respeto a las personas y la diversidad de opiniones.
Hola

Felo pierde su cotidiano humor en Festival de San Felipe  Chilevisión

Ver más videos



  • La Nación Martes 9 Febrero Digital
  • La Nación Domingo 07 Febrero Digital

CORRESPONSALES Y REPORTEROS


Uribe y Chávez y sus sofismas de distracción

Uribe y Chávez y sus sofismas de distracción

ROBERT POSADA
TULÚA, COLOMBIA

Elecciones chilenas en plena biblioteca canadiense

Elecciones chilenas en plena biblioteca canadiense

PABLO GONZÁLES
TORONTO, CANADÁ

La visita de un ¿aspirante a la Casa Blanca?

La visita de un ¿aspirante a la Casa Blanca?

MARCELA ESTIBILL
MINNEAPOLIS, ESTADOS UNIDOS

Todos los corresponsales