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Domingo 18 de octubre de 2009| por Ldice Varas/La Nacin Domingo
Alicia Scherson le achunta con el nombre, "Turistas", su segunda película luego de "Play" (2005).
Define bien la sensación que queda tras ver la historia de Carla (Aline Kuppenheim) una mujer a la que su marido la deja botada en la carretera y que decide irse de camping con Ulrik (Diego Noguera) un noruego que acaba de conocer.
Turista porque su protagonista sabe que no pertenece al lugar donde fue a parar, porque disfruta a la fuerza, porque trata de aprovechar todo sabiendo que ese tiempo es prestado, sin dramas y con lejanía. Turista porque observa y no se compromete.
Hay consecuencia en este punto. Scherson construye su película desde la distancia. Carla es bioquímica y sin querer disecciona todo como si estuviera frente a un tubo de ensayo; sus personajes son bosquejos, sus conflictos son aparentes.
En este sentido, "Turistas" es una historia sin mucha historia, que no toca los problemas, aunque estén, que no se adentra en los protagonistas, aunque los dibuja.
Tanto "Play" como "Turistas" son películas ambiguas. No se puede decir con vehemencia si te gustan o no.
Creo que este es un punto que no le juega a favor de ninguna cinta. Porque si bien se puede decir que es parte del estilo que la directora ha intentado dejar como su sello, éste se siente lejano, todavía en periodo de prueba.
La cinta es conciente de sus elementos, es una película muy bien pensada, cada plano y elemento del relato es un dato para la causa para que el espectador entienda el cuento detrás de la historia.
Por ejemplo, el diálogo entre el guardabosques y Carla cuando hablan sobre bichos peligrosos, "depende de lo que entendamos por peligro" le dice él; el debate sobre el amor de las primas góticas, que Carla pise a un pollito, que queme la guitarra, que se construya una autopista en medio del virginal paisaje.
Es cierto, deducimos la lógica de esos recursos, pero los entendemos como quien sabe el resultado de una suma, nos quiere decir con esto que la naturaleza se pone en pugna con los elementos de la ciudad, que sus protagonistas no son lo que quieren ser, que mienten y se ocultan bajo el mote de ser turistas de paso.
Y todo funciona, no hay engaño en el raciocinio, pero es una perfección que pone en duda las posibles emociones de la trama: una mujer sola, un marido que sufre, un joven que se busca a sí mismo.
A diferencia de "Play", Scherson no abusa tanto de los elementos externos a la historia, no hay acá tantos "atrevimientos" vacíos, y si bien los personajes secundarios son caricaturas burdas, o hay elementos con la imagen de una antena de celular en plena pantalla, éstos no destruyen el tono de la cinta.
Scherson muestra a los personajes en este limbo que es estar de vacaciones, acierta en el ambiente distanciado, en el nihilismo de los dramas. "Turistas", es más conciente de lo que aparenta. No apasiona, pero convence.