Mortalidad femenina: principal causa es la falta de atención médica
La pobreza y la discriminación por género terminan siendo los motivos por los cuales las mujeres no logran acceder a los profesionales de la salud para ser atendidas.
Durante este año, cuatro millones de niñas morirán por enfermedades que pueden prevenirse, otras 2,5 millones de ancianas se quedarán ciegas por causas evitables debido a las dificultades que las mujeres tienen para obtener asistencia sanitaria, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este organismo presentó ayer el estudio denominado “Las mujeres y la salud”, un texto que revela éstas y otras necesidades sanitarias femeninas.
Este es el primer informe que se elabora con una perspectiva general desde el nacimiento a la muerte de la mujer, muestra que las desigualdades entre hombres y mujeres son tan amplias, que las ventajas biológicas y de comportamiento preexistentes en las féminas no son suficientes para tener una vida más sana y prolongada, como debería esperarse.
Según la investigación, incluso en el caso de que el trastorno sea el mismo que el de los hombres, las mujeres tienen más dificultades para curarse a causa de las desigualdades en materia de educación, ingresos y empleo.
Aun cuando la principal causa de muertes femeninas es la falta de atención médica, el problema no es médico sino social y político, porque las mujeres “carecen de un buen acceso al sistema sanitario. La pobreza es el principal determinante”, explicó la directora general de la OMS, Margaret Chan.
Según esta entidad, medio millón de mujeres morirá de sida, otro medio millón de tuberculosis y otras 500 mil más por causas derivadas del embarazo y el parto, pero todas ellas dolencias relacionadas con la sexualidad. De hecho, en el mundo la causa principal de muerte de las mujeres en edad reproductiva es el sida.
“Las niñas y las mujeres son particularmente vulnerables a la infección por el VIH debido a una combinación de factores biológicos y desigualdades de género, sobre todo en las culturas que limitan el conocimiento sobre el virus, y su capacidad de protegerse y de negociar relaciones sexuales sin riesgo”, dice el informe.
Finalmente, el texto señala las contradicciones de que “los sistemas de salud desatiendan las necesidades de las mujeres a pesar de que éstas contribuyen mucho a mejorar la salud de la sociedad mediante su función como cuidadoras principales de la familia, y que, además, las féminas constituyan la columna vertebral del sistema sanitario, pero raras veces estén representadas en los puestos de gestión”.