
Jueves 3 de diciembre de 2009
Lejos de amilanarse por la nueva estrategia estadounidense para Afganistán está el Talibán, la milicia afgana que ayer advirtió que "los 30 mil soldados suplementarios (que Estados Unidos enviará, sólo) reforzarán la resistencia y la lucha". El vocero de la insurgencia, Qari Yusuf Ahmadi, auguró que, tal como ha sucedido desde el inicio de la invasión al país centroasiático a finales del 2001, el Presidente Barack "Obama verá desfilar muchos ataúdes de soldados muertos en Afganistán", antes de verlos rendirse.
Las fuerzas internacionales "se verán obligadas a una retirada vergonzosa. No pueden cumplirse sus esperanzas y objetivos", sentenció el vocero, a quien las cifras lo apoyan, pues la muerte de un soldado estadounidense en el este del país elevó a 300 el número de bajas de EEUU en lo que va del año. Ello representa casi el doble de las muertes registradas en 2008, cuando sumaron 155.
Pese a la clara advertencia, el comandante de las fuerzas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el general Stanley McCrystal, está confiado en que el plan Obama funcionará aunque reciba 10 mil uniformados de los que había solicitado. "La claridad, el compromiso y la resolución del discurso del Presidente son un avance principal para llevar la seguridad a Afganistán y eliminar los santuarios de los terroristas que amenazan la seguridad de la región", enfatizó.
Igual de optimista se mostró ayer el ministro de Exteriores afgano, Rangeen Dadfar Spanta, quien dijo que la propuesta de Obama "corresponde del todo a lo que esperaban el gobierno y el pueblo afganos". Respecto al inicio del repliegue de las fuerzas internacionales a mediados de 2011, el canciller enfatizó: "Dieciocho meses nos dan una buena oportunidad para asumir (el control) y mientras debemos acelerar la 'afganización' de la seguridad y los asuntos de gobierno".
OFENSIVA EN EL CONGRESO
Aunque se prevé que el Congreso de EEUU apruebe los fondos solicitados por Obama, como lo ha hecho cada año desde el inicio de la guerra, nada augura que éstos lleguen rápidamente. Sobre todo, porque la economía estadounidense recién comienza a mostrar signos de recuperación y el desempleo aún no repunta, a lo que se suma la ambiciosa reforma al sistema de salud lanzada por Washington.
El costo del conflicto, calculado ahora en unos 3 mil millones de dólares mensuales, ascendería a cerca de 30 mil millones de dólares adicionales por año con el envío de los 30 mil soldados previstos por Obama.
La ofensiva oficial ante los legisladores comenzó ayer en el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, a donde comparecieron los secretarios de Estado, Hillary Clinton, y de Defensa, Robert Gates, así como el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, para explicar y defender la nueva estrategia militar en Afganistán.
Los tres llevaron el mensaje de que EEUU no puede ceder terreno a la insurgencia, y que la estabilidad y seguridad en la región es clave para la tranquilidad de los estadounidenses.
Pero republicanos como el senador John McCain objetan el cronograma de 18 meses para comenzar el inicio de la retirada militar porque, a su juicio, eso envía un mensaje equivocado al enemigo.
"Apoyo la decisión del Presidente y creo que merece el apoyo, tanto de republicanos como de demócratas. Lo que no apoyo es la decisión del Mandatario de fijar una fecha arbitraria" para comenzar el retiro, dijo McCain.