
Viernes 4 de diciembre de 2009| por Carlos Ernesto Snchez
Ronaldo Muñoz, sacerdote de los Sagrados Corazones, se encuentra estable dentro de su gravedad. Está aquejado de cáncer. Brillante religioso al cual Ratzinger -actual Papa- calificó con distinción máxima en una tesis. Hoy enfrenta con paz, lúcido, sin dolor, la enfermedad. Ronaldo en los '70 optó por el trabajo con los pobres. Él junto a otros representa esa iglesia popular que dio una fuerte lucha contra la dictadura, salvando vidas, denunciando los atropellos que cometían agentes de la dictadura siguiendo pautas de quienes hoy se levantan enfervorizados partidarios del candidato empresario. Ronaldo puso su vocación al servicio de una reflexión teológica que habla de los pobres, a los pobres y con los pobres. Esa lealtad a los pobres llevó a que fuera detenido junto con otros pobladores, en abril de 1974, en la población Malaquías Concha. "Estábamos en una reunión con los pobladores donde buscábamos solución a la falta de alimentos", ha contado. "Llegaron los carabineros porque dos personas nos denunciaron que estábamos organizando otra cosa. Fuimos maltratados física y sicológicamente y después nos entregaron a los militares, que nos llevaron a Villa Grimaldi. Nos interrogaron y a algunos jóvenes los torturaron. Estuve todo el tiempo con los ojos vendados, en un clóset de menos de un metro cuadrado. Lo más duro que vivimos esa noche fue la simulación de un fusilamiento".
Ante los ojos del que no conoce la fuerza del resucitado, está muriendo. No es así. El teólogo José Comblin, en reciente visita, lo primero que hizo fue visitarlo. Los dos grandes sacerdotes y profetas volvieron a sellar el compromiso con los pobres. No fue despedida. En el silencio, los pastores asumieron la cruz, propia y de un pueblo que clama justicia, respeto, salir de la pobreza.
He informado al ministro Viera-Gallo que Ronaldo Muñoz está grave. Aún es tiempo para que el gobierno en nombre del pueblo de Chile agradezca a este ejemplar sacerdote su vida, trabajo y testimonio. En entrevista con The Clinic dijo: "Hay pocos curas para los sectores populares, que es mucha gente, y muchos curas para los ricos, que es poca gente". La gran primavera de la Iglesia parece haber quedado atrás. Dios nos envió para el momento de la dictadura a hombres y mujeres que cautivaron con ejemplo y testimonio. Encendían el corazón mostrando el rostro real de Jesús. Valía ser sacerdote, religiosa o religioso. Era la apuesta loca del Evangelio y el amor. Ronaldo, hermano, compañero, te saludo: ¡Hasta la victoria siempre!