
Martes 9 de febrero de 2010
Los anuncios iraníes de los últimos días tienen confundidos a unos cuantos e irritados a otros muchos. Lo cierto es que, como lo resumió ayer el propio líder espiritual Alí Jamenei, los iraníes se preparan para conmemorar los 31 años de una Revolución Islámica que "humilla" a Occidente que, por su parte, clama por nuevas y más duras sanciones para Teherán.
"La nación iraní, por su unidad y por la gracia de Dios, infligirá una humillación a la arrogancia (de las potencias occidentales) que las dejará estupefactas", declaró ayer el ayatollah Jamenei en un discurso ante miembros de la Fuerza Aérea. Esto a tres días de que el país conmemore el día en que, en 1979, la Fuerza Aérea iraní decidió unirse al líder de la Revolución Islámica, el ayatollah Jomeini, un momento clave que condujo al derrocamiento del Shah el 11 de febrero de 1979.
Ante el nuevo desafío de la oposición, que planea tomar las calles el jueves, el propio líder supremo ha lanzado hoy una advertencia. "Los iraníes les darán un puñetazo en la boca", dijo Jamenei en referencia a las potencias extranjeras que según las denuncias oficiales están detrás de las protestas.
Humillada o no las potencias occidentales sí están muy irritadas. El punto de roce sigue siendo el mismo, el programa nuclear iraní. Justamente hoy, el gobierno de Irán comienza a enriquecer uranio al 20% en su planta de Natanz (centro) "sin restricciones", como lo anunció el propio Presidente Mahmoud Ahmadinejad, desoyendo tanto las ofertas y las amenazas internacionales.
Así lo informó oficialmente ayer Teherán a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). "Hemos invitado, en esta carta, a los inspectores de la AIEA a estar presentes (en Natanz) ya que todas las instalaciones nucleares de la República Islámica se hallan bajo el control de la Agencia", dijo ayer el representante iraní en la AIEA, Ali Asghar Soltanieh.
El director de la AIEA, Yukiya Amano, "tomó nota con preocupación de la decisión (iraní), que puede afectar, en particular, los esfuerzos internacionales actuales para garantizar la disponibilidad de combustible nuclear para el reactor de investigación de Teherán".
Varias potencias extranjeras, en especial Rusia, estaban interesadas en que Irán enviara al exterior su uranio enriquecido al 3,5% para terminar de enriquecerlo al 20% para usarlo en sus plantas nucleares con fines pacíficos. Pero esa idea nunca terminó de hacerse.

Las iraníes preparan una conmemoración en grande para los 31 años de la Revolución Islámica, pero las autoridades siguen de cerca los movimientos de una oposición interna que ya prometió un boicot de los festejos. Foto: AFP
"MOMENTO DE SANCIONES"
Inmediatamente el Presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, coincidieron en que es el momento de adoptar "sanciones fuertes" contra Irán.
Tras un encuentro de ambos líderes en París, la presidencia francesa informó a la prensa que Sarkozy y Gates coincidieron en que "desgraciadamente, el momento de las sanciones" ha llegado para Irán "ya que la mano tendida no se aprovechó", aunque con "la esperanza de una reanudación del diálogo" con Teherán.
Gates precisó que "el único camino que nos queda en este momento es el de la presión, pero para eso hará falta que toda la comunidad internacional trabaje unida".
Pero aquí las potencias tienen un problema y es la oposición reiterativa de China y Rusia para endurecer las sanciones.
Rusia sigue insistiendo en que Irán debe enviar su uranio al extranjero para ser enriquecido a 20%. "Partimos siempre del principio de que la solución pasa por la aplicación por Irán del acuerdo de Ginebra de octubre, que prevé el envío al extranjero para su enriquecimiento suplementario", indicó el Ministerio de Exteriores.