
Jueves 18 de marzo de 2010| por Cartas
En relación con el financiamiento de la reconstrucción luego del violento terremoto ha vuelto el debate en torno a subir o no los impuestos. Hace tiempo vengo señalando la necesidad urgente de un debate serio en materia tributaria. Y cuando digo debate serio, me refiero a uno que no esté impulsado sólo por contingencias, sino por una mirada país de más largo plazo.
Aumentar la carga impositiva a las grandes empresas no será aceptado por ellas y, al final, los mayores impuestos recaerán de igual manera en las personas. En tanto, el royalty minero pareciera aún ser un tema tabú. En este marco, estoy convencido de que se debe estructurar de manera rápida una fórmula de financiamiento para este desastre que debe incorporar la emisión de deuda local (denominada en pesos o en UF); la utilización de una parte de los recursos del cobre (salvaguardando el tipo de cambio, por lo que operaciones esterilizadas serían recomendables). Por último, recurrir al financiamiento externo, aprovechando la buena posición de Chile tanto por el bajo endeudamiento fiscal (prácticamente cero) y la mejor clasificación de riesgo internacional de nuestra historia. Los damnificados y la reconstrucción no pueden esperar. El financiamiento rápido es urgente y las materias de reforma tributaria requieren un debate serio, que permita atacar problemas estructurales de nuestro modelo, los cuales han quedado en evidencia durante esta catástrofe nacional.
Rafael Garay, economista Universidad Central