
Jueves 18 de marzo de 2010| por Cartas
El terremoto del 27 de febrero dejó en la comuna de Sagrada Familia secuelas que generan mucho dolor. Casas centenarias, ubicadas en el casco antiguo del pueblo, han quedado reducidas a escombros. Una de las pérdidas más dolorosas ha sido la iglesia, considerada una de las más bellas de Chile. Ya no queda nada del templo que fue el orgullo y el símbolo de esta comuna. El terremoto ha dejado no sólo en el suelo casas e iglesias, sino que ha transformado en polvo una parte importante de la historia de Sagrada Familia.
En medio de tanto dolor, han surgido manos solidarias a las que agradecemos infinitamente: las compañías de Bomberos, las municipalidades y las comunidades católicas. Su ayuda ha sido y será fundamental para levantar esta comuna. La reconstrucción es una tarea de plazos largos; es por eso que pedimos a Chile que no nos olviden. Sagrada Familia y otros pueblos afectados por el terremoto necesitan la solidaridad de los chilenos no sólo ahora, sino que mañana.
José Amador Hernández Hernández, profesor