
Sábado 20 de marzo de 2010| por La Nacin / Agencias
Los secuestros se han convertido en un negocio "familiar y policial" en México, un país donde existen elevados niveles de impunidad y una enorme capacidad de los criminales para infiltrar a los cuerpos de seguridad, dijeron fuentes del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Un estudio sobre este delito basado en encuestas a 232 secuestradores en reclusión, señala que el 22% de los captores han sido policías o han pertenecido a las Fuerzas Armadas, y que en el 25% de los casos, algún familiar del delincuente ha participado en la acción.
El estudio del CIDE, remitido al Senado y que analiza la posible aprobación de una ley contra los secuestros, mostró que la familia es clave porque los secuestros "demandan un nivel de logística y confianza muy grande", explicó a la agencia de noticias EFE, Gustavo Fondevila, integrante del equipo que elaboró el documento.
Sin embargo, esta característica no es exclusiva de México pues se repite en otros países con altos índices de secuestros, como Argentina, agregó.
Generalmente, los secuestradores mexicanos son gente que ha sido encarcelada por un delito menor, en prisión conoce y aprende que el secuestro es muy lucrativo, y al quedar en libertad "se organiza con sus compañeros de cárcel o con su familia" y empieza a secuestrar, añade.
Experiencia policial
En relación con la participación de policías en este delito, Fondevila dijo que en ese país han fracasado todos los intentos hasta ahora para crear cuerpos de elite para solucionar las privaciones ilegales de libertad.
Por el contrario, los encuestados cuentan que les resultó fácil infiltrar a la Policía, algo que no se ha logrado frenar porque "el Estado no encaró una reforma policial" aún en México.
Estos ex agentes o policías secuestradores aportan "conocimientos, armas, habilidades, contactos e inteligencia" a las bandas donde están, lo que ha hecho prosperar este negocio.