
Viernes 9 de abril de 2010| por ÁNGEL DOMPER
Frente a numerosas preguntas y preocupaciones de amigos este día, o referente a las noticias aparecidas en La Tercera y El Mercurio respecto del corralito cubano y la situación de Max Marambio y la de empresas chilenas en Cuba, he aquí algunas ideas y comentarios de esta situación que permitirán tener una idea más clara sobre qué ha sucedido y está sucediendo finacieramente en Cuba.
En 2009 La Habana tomó la decisión de suspender la casi totalidad de transferencias al exterior de empresas extranjeras o mixtas radicadas en la isla. Esta decisión, que no es nueva en América Latina, porque Argentina lo vivió hace años y aún existen empresas chilenas que no pueden sacar sus fondos de ese país, significó una parálisis del comercio exterior cubano casi de 50% en relación con 2008.
Las causas de esto son muy sencillas: falta de liquidez, derivada básicamente del alza de las materias primas a nivel mundial (en 2008 se duplicaron los costos de las mismas); crisis financiera global, que significó menos créditos externos para Cuba, por ende menor disponibilidad de dinero; vencimiento de pagos de créditos chinos extraordinariamente grandes, los que fueron honrados en tiempo y forma; un enorme déficit en cuanto a ingresos y egresos. Estas razones no justifican el corralito, solo explico las causas. Las nuevas autoridades económicas cubanas tomaron la decisión de equilibrar su balanza de pagos, una política que están llevando a cabo con dureza, tanto en lo financiero como en lo que a la población cubana y los beneficios sociales que reciben significa. Pero sin duda es la única solución lógica para la situación que enfrentan.
A partir de 2010 la situación tiende a normalizarse en el comercio exterior cubano. Los pagos fluyen, las remesas hacia el exterior también. No obstante, se mantienen situaciones complejas con deudas de 2009 y se presentan diversas alternativas para los pagos o extracción de las mismas. Está claro que aún hay una fuerte suma de dinero de diversas empresas que se encuentran en esta situación. Todos aquellos que trabajamos con Cuba sabemos los riesgos que se corren no sólo en lo referente al país mismo (en el sentido que es una economía frágil y acosada por el bloqueo de EEUU, que en el ámbito financiero funciona a la perfección en cuanto a que cualquier transferencia en dólares estadounidenses que sale de Cuba es retenida por el Departamento del Tesoro norteamericano), sino que estamos sujetos a múltiples cambios internacionales que afectan directamente al país. El comercio aquí es sin llorar, como en la política.
Hoy las empresas chilenas en su mayoría no tienen problemas en Cuba. Trabajan y cobran, es más, se prevé un excelente año. Pero la situación de Max Marambio y sus empresas es más compleja. No es sólo un tema financiero o de extracción de dineros. Es un tema judicial. Las empresas de Marambio en Cuba están sujetas a una inspección de la Fiscalía General de la República (una Contraloría) y numerosos de sus principales colaboradores se encuentran detenidos. No es de extrañar que sus fondos estén congelados debido a estos procesos. En su caso tampoco se puede hablar de inversión chilena. En 1991 fue el gobierno cubano, a través del Banco Financiero Internacional, quien le prestó a Marambio un millón de dólares para instalar su fábrica de tetra pack en Cuba (sin más comentarios).
Hoy, usa sus excelentes relaciones con el nuevo gobierno para presionar a Cuba y prestarse a esta campaña internacional de acoso a la isla. Más acoso, más cerrazón en Cuba. Así ha sido siempre. Sólo levantar un bloqueo injusto e injustificado permitirá recién iniciar cambios. Tampoco tiene nada que ver con su apoyo a Marco Enríquez-Ominami; más bien los cubanos miraban con mucha simpatía su candidatura. No pretendo defender ni acusar a nadie, sólo desde mi personal opinión e información dar una visión de la situación hoy en lo que a este tema se refiere.
(*) Ángel Antonio Domper Cavalla, empresario