
Miércoles 23 de marzo de 2011
El Presidente estadounidense Barack Obama anunció anoche un aporte de US$ 200 millones para seguridad en América Central, y coincidió con el Mandatario salvadoreño Mauricio Funes en que hay que crear oportunidades para que los jóvenes no emigren ni se unan a bandas criminales.
Obama inició en San Salvador la última parte de una gira latinoamericana que incluyó además a Brasil y Chile, y que estuvo marcada por las operaciones militares conjuntas con Francia y Gran Bretaña sobre Libia.
"No dudo de que seremos capaces de transferir el control de esta operación a una coalición internacional", afirmó sobre el tema libio Obama, al tiempo que dijo estar confiado en que el objetivo de implantar una zona de exclusión área se alcanzará "razonablemente pronto".
Obama suspendió una visita a unas ruinas mayas programada para el miércoles y acortó su viaje unas dos horas por reuniones que debe mantener sobre Libia.
Acerca de la situación en América Central, Obama sostuvo que "estamos lanzando un nuevo esfuerzo para enfrentar a los narcotraficantes y pandillas que han causado demasiada violencia en todos nuestros países".
"Bajo la Sociedad para la Seguridad Ciudadana en América Central que estoy anunciando hoy, focalizaremos 200 millones de dólares para apoyar los esfuerzos aquí en la región", agregó Obama en una rueda de prensa con Funes.
Obama resaltó que Washington promueve una nueva "estrategia conjunta de seguridad" con América Central, que ha pasado a ser una de las regiones más inseguras del mundo por la acción de los cárteles de drogas y las violentas maras o pandillas.
"Como dije en mi discurso ayer (lunes en Santiago), Estados Unidos hará su parte como las naciones de América Central al desarrollar una nueva estrategia conjunta de seguridad esta primavera (boreal)", señaló Obama.
Obama y Funes coincidieron en la necesidad de crear oportunidades económicas en El Salvador para que la gente no crea que debe "ir al norte para proveer a sus familias".
"El Presidente Funes está comprometido en crear oportunidades aquí en El Salvador (...), si la gente no tiene necesidad de ir al norte para proveer a sus familias" se reducirá la migración hacia Estados Unidos, dijo Obama.
"Estamos comprometidos en cooperar en una reforma migratoria en Estados Unidos", expresó Obama. "Sé que es especialmente importante (porque) al menos dos millones de salvadoreños están viviendo y trabajando en Estados Unidos. Ellos están haciendo una extraordinaria contribución a nuestro país", agregó.
Obama llegó el martes a El Salvador desde Chile, donde había elogiado a América Latina por ser "una región en movimiento", "lista para asumir un papel más importante en el mundo" y "más importante que nunca" para la prosperidad y la seguridad de Estados Unidos.
Funes, primer Presidente de izquierda de El Salvador, aparece como un interlocutor apropiado para Obama en Centroamérica, donde conflictos políticos internos y un diferendo fronterizo mantienen estancado el diálogo regional desde 2009, lo que ha debilitado los esfuerzos conjuntos contra el crimen.
El Salvador, igual que otras naciones centroamericanas como Guatemala y Honduras, es víctima de la violencia de las pandillas, así como punto de tránsito del tráfico de drogas y origen de una fuerte corriente migratoria hacia Estados Unidos para escapar de la pobreza.
Al anochecer Obama cumplió una simbólica visita a la tumba del arzobispo Óscar Romero, un incansable defensor de los derechos humanos y de los pobres, asesinado en 1980 por la extrema derecha.
Acompañado de Funes y del arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, Obama visitó la cripta donde están los restos de Romero, en la víspera de que se cumplan 31 años de su asesinato mientras oficiaba misa y a manos de un sicario pagado por la ultraderecha.