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Cuán poderosos son los brujos

Invocación de espíritus infernales, conjuros, pactos de sangre, tierra de cementerio y sacrificio de animales son algunos de los tétricos rituales que se utilizan en Chile para desunir parejas, enloquecer a distancia e incluso matar. ¿Qué hay de cierto en el desconocido mundo de la magia negra?

Jueves 30 de enero de 2003

Primero fueron extrañas manchas de aceite en las baldosas de su antejardín. Luego un inexplicable y putrefacto olor al interior de su casa.

Rebeca limpió de punta a punta su hogar para buscar el origen del insoportable aroma, pero no tuvo éxito. En cuanto a las manchas, éstas no salieron con nada. La joven asistente social le restó importancia a ambos hechos, hasta que un día, al salir a barrer su vereda, se encontró en el primer peldaño de su puerta con un puñado de tierra lleno de pequeños huesos y alfileres. "Le están tirando un mal mijita, esa es tierra de cementerio", sentenció convencida su madre.

De ahí todo comenzó a marchar mal en su hogar. Su marido perdió el trabajo, sus dos perros enfermaron repentinamente y murieron sin que los veterinarios pudieran determinar una patología. Para colmo su hijo de siete años comenzó a perder peso y a presentar un fuerte desánimo.

Fue allí cuando su madre decidió intervenir y recurrió a una "señora" que le recomendaron para "limpiar" el hogar del supuesto maleficio. La "bruja" dijo que la ex polola de su marido era la causante del mal y que su fin era destruir a su familia. Sahumerios, rituales con velas, oraciones especiales y hasta la invocación de espíritus, fueron parte de "la terapia de sanación". Extrañamente, al poco tiempo todo volvió a ser como antes. El mal momento había pasado.

Como Rebeca, cientos de chilenos han recurrido a personas que dicen manejar las circunstancias del bien, el mal y la muerte. Son los brujas y brujos que practican la magia negra o "blanca" y que nada tienen que ver con la nueva camada de hechiceros y adivinos esnob que aparecen como hormigas en el mercado pujante y bien remunerado de las almas incautas. Quienes han estudiado este submundo indican que los cultores de la magia negra pertenecen, por lo general, a una familia de brujos y que heredan el tipo de conocimiento que les permiten ejecutar conductas negativas. Se llega a ellos por referencia, ya que es un entorno muy hermético y secreto, que genera gran temor.

Éstos son requeridos no sólo para revertir males, sino también para provocarlos, como atraer a un ser amado, romper un matrimonio, provocar enfermedades, enloquecer a distancia e, incluso, matar.

¿MALEFICIO O SUGESTIÓN?

Para el sociólogo, teólogo y experto en sectas satánicas, Humberto Lagos, la brujería existe como un fenómeno social y objetivo, puesto que es una práctica cotidiana que proviene de las más diversas tradiciones del mundo. Sin embargo, considera que ello no significa que, efectivamente, alguien pueda actuar sobre las personas para provocarles mal o bien. "Esto es como los horóscopos. La gente los lee y actúa en función de ellos. Con la magia negra pasa lo mismo", asegura.

Según Lagos, más que poderes sobrenaturales lo que hay es un fenómeno sicológico que afecta a quienes creen ser víctima de un maleficio, el que puede provocar que la persona realmente enferme, pierda el trabajo o tenga problemas familiares. Por ello, asegura, no es casualidad que uno de los requisitos previos para que la "magia actúe", es que la víctima se "entere del mal" del que supuestamente es objeto. "Se trabaja sobre la conciencia, sobre la conducta y sobre el organismo del destinatario", dice el experto. El segundo requisito es entregarle a la bruja o brujo que hará el mal, un elemento material de la víctima para manipularlo mágicamente: pelos, fotos, trozo de ropa u otros", dice.

Lagos, indica que, a través de estos símbolos, se busca desarmar a la víctima, pues "no hay nada que aterre y desestabilice más al hombre que el temor a la muerte. De allí proviene el poder social del brujo, pues popularmente se cree que éste puede manipular esto", asegura.

La sicóloga clínica Patricia Reyes comparte esta tesis. A su juicio, en estos casos se da mucho la profecía autocumplida. "Hay gente con cuadros depresivos, que cree que su enfermedad se debe a "un mal de ojo" u otro tipo de maleficio. Personas que sufren de paranoia con frecuencia piensan que alguien les hizo algún mal, por actitudes que ellos interpretan como señales, por ejemplo, que alguien los miró mucho. "De esas situaciones sacan partido quienes se dedican a esas prácticas, puesto que este tipo de temas se manejan en el terreno de la creencias y por lo tanto es muy difícil convencer a alguien que lo que él cree no es tal. Por eso cuando una de estas personas (brujo) le dice al paciente que, efectivamente, le hicieron un mal y hacen algo que supuestamente lo liberó de aquello, esa persona tiende a sentirse bien", afirma.

QUE LOS HAY, LOS HAY

Muy distinto piensa el parapsicólogo Carlos Meschi, quien asegura trabajar con magia blanca para "sanar" a personas de maleficios. "Pese a lo que diga mucha gente, existen personas que tienen capacidades síquicas que utilizan para reclutar a demonios o espíritus encarnados (asesinos, violadores o antiguos brujos) para que hagan el mal. Yo he tratado muchos casos y en la mayoría el principal motivo es sentimental, es decir, para desunir o unir parejas", dice.

Meschi indica que el ritual más usado en el país es el de tipo vudú. "En esa ceremonia los brujos concentran energías para invocar a demonios y seres malignos con los que 'cargan' un muñeco de trapo, al cual le introducen una foto o una prenda de la víctima y lo pinchan con el fin de trasmitirle esa energía negativa". Otra práctica común en Chile, según el parapsicólogo, proviene de mujeres de culturas milenarias del sur del país, quienes manejan muy bien las técnicas de la magia negra.

Meschi dice que quienes sostienen que la magia actúa como un efecto placebo, ignoran lo que ésta significa en la realidad y agrega que muchas personas que son víctimas de ella no tienen idea qué es lo que les está afectando.

REVERTIR EL HECHIZO

La magia blanca utilizada por este parapsicólogo para revertir un mal consiste en la hipnosis de dos "síquicas" con las que trabaja, las que, señala, pueden viajar a distancia y ver qué está afectando a una persona o a un hogar. "Vemos si hay magia negra o es otra cosa. Si es magia negra las síquicas deben encontrar dónde está enterrado el 'trabajo' de hechicería, ir a desenterrarlo, sacarle los alfileres y tirarlo a un agua que corra para que se elimine el mal. Eso se logra como en tres o cuatro sesiones y los resultados son muy buenos", asegura.

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