
Miércoles 14 de abril de 2004
Al mediodía del lunes 15 de junio de 1987, cuando ya la Operación Albania en la que fueron asesinados 12 militantes del FPMR estaba en curso, el director de la CNI, general Hugo Salas Wenzel, se reunió en La Moneda con el general Augusto Pinochet. Por ello, Salas no pudo asistir a una reunión de coordinación en su oficina, siendo reemplazado por el subdirector, brigadier Humberto Leiva.
La información, la más directa que hasta ahora se conozca públicamente respecto del "visto bueno" que Pinochet habría dado a la matanza de los 12 frentistas, fue entregada ayer por quien en 1987 era el segundo comandante del principal cuartel de la CNI en Santiago, el Cuartel Borgoño, capitán (R) de Carabineros Iván Quiroz Ruiz. El comandante del Borgoño, lugar donde se centralizó el operativo Albania que se extendió por dos días, era el mayor Alvaro Corbalán.
Si bien Quiroz dijo en el segundo día de la fase probatoria-pública del proceso por la Operación Albania que "no puedo afirmar con seguridad" que la reunión de Salas con Pinochet fue por la Operación Albania, sí afirmó que "no tengo duda de que mi general Salas andaba esa mañana en La Moneda en una reunión con el Presidente Pinochet". A esa hora, la Brigada Verde de la CNI estaba a minutos de matar en la calle Alhué en Las Condes, al primer frentista Ignacio Valenzuela Pohorecky.
Estocada
En una estocada directa en contra del general Salas, Quiroz dijo que cuando en la madrugada del 16 de junio de ese año "alrededor de las 3 de la mañana" Corbalán llamó al general Salas para "preguntarle si el asunto de los siete frentistas que todavía quedaban vivos detenidos en el cuartel Borgoño se mantenía en pie", el general Salas le respondió a Corbalán que sí. "El asunto" se refería, según Quiroz, a la eliminación inmediata de los siete detenidos.
"Yo estaba en la oficina de don Alvaro (Corbalán) en ese momento, y escuché cuando él preguntó al general Salas si la orden se podía postergar para seguir investigando a los detenidos", dijo Quiroz. Y agregó que luego escuchó de Corbalán un cortante "a su orden mi general, será cumplido de inmediato".
Acto seguido, dijo que Corbalán le ordenó que eligiera a cinco oficiales para que se hicieran responsables de juntar a su gente para llevar a cabo la eliminación de los siete detenidos, que fueron trasladados a la calle Pedro Donoso en la comuna de Recoleta y ejecutados.
Quiroz volvió a vincular a los generales Pinochet y Salas en relación a la Operación Albania, afirmando que "la CNI y mi general Salas dependían directamente del Presidente de la República, mi general Augusto Pinochet, la CNI no dependía de la Junta Militar". Al punto añadió que "mi general Salas no podía hacer nada sin consultar a mi general Pinochet".
Armas del montaje
El capitán (R) Quiroz reconoció ayer lo que nunca antes un ex agente de la CNI o jefe militar había admitido en público, declarando que fue testigo cuando "esa madrugada (16 junio), como a las 4 de la mañana, dieron la orden de que había que ir rápido a buscar armas al cuartel Loyola, distintas a las que usaba la CNI, para ponerlas alrededor de los sujetos". De esta manera, Quiroz dijo que fue testigo "del montaje" que se hizo colocando esas armas en los cuerpos de los frentistas ya muertos, para justificar las muertes simulando un enfrentamiento.
Efectivamente, esa fue la información oficial entregada por el régimen militar horas después, tesis que se mantuvo por varios años. Quiroz dijo que "esa orden del montaje", si bien la dio esa madrugada en la calle Pedro Donoso el mayor Corbalán, "debió provenir de un mando superior, que pudo ser el general Salas".
Round Salas
Hoy es el turno para que el ex jefe de la CNI, general ya retirado Hugo Salas, declare en las audiencias. Tiene la "desventaja" de que es el único de los 26 procesados que no está confeso de los crímenes, y se prevé que todos los fuegos se abrirán contra él. Sobre todo, de los abogados defensores de los ex agentes militares y civiles procesados. Porque Salas culpó de todo al mayor Corbalán, a quien los que fueron sus dirigidos respaldan porque saben que Corbalán no "se arrancó con los tarros", y que la orden de los crímenes provino de los más altos mandos.
En la Operación Albania murieron Patricio Acosta, Julio Guerra, Wilson Henríquez, Juan Henríquez, Patricia Quiroz, José Valenzuela, Esther Cabrera, Ricardo Rivera, Elizabeth Escobar, Manuel Rivera y Ricardo Silva, además de Valenzuela Pohorecky.