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Martes 4 de mayo de 2004

Llamado del Cardenal generó rechazo entre ediles que apoyan la medida

Sumarios a alcaldes “antipíldora”

Los jefes comunales que están a favor de entregar el medicamento dicen que la Iglesia debe dejar actuar a los médicos y no se aborde el tema desde el punto de vista moral.

 La Nación

Carla Gallegos

 

El mensaje que envió el domingo último el cardenal Francisco Javier Errázuriz en apoyo a los alcaldes disidentes que plantean objeción de conciencia para no entregar la píldora del día después, generó la inmediata reacción de quienes apoyan la medida.

 

El ministro de Salud, Pedro García, aseguró ayer que los jefes comunales “rebeldes” arriesgan sanciones y sumarios administrativos si se niegan a cumplir la resolución del ISP.

 

“Entiendo que algunos ediles puedan discrepar y hacer los mayores esfuerzos para convencer a quien corresponda de no usar la pastilla, pero la píldora debe estar disponible en todos los servicios de urgencia”, afirmó.

 

Los estudios que aseguran que la píldora no es abortiva no tranquiliza a la Iglesia, ni a los opositores a la medida.

Por ello, alcaldes a favor de la distribución de la píldora de emergencia responden a las críticas del Cardenal haciendo hincapié en que frente al drama que involucra una violación es deber del gobierno ofrecer soluciones accesibles a todos.

 

Ante ello, comparten una visión categórica: la píldora del día después no es abortiva. Pero, según la Iglesia esta postura es cuestionable en términos éticos, “mientras no se llegue a una conclusión, moralmente no es lícito el consumo”.

 

Esta declaración generó que incluso, el alcalde de Lo Prado, Santiago del Campo pidiera una audiencia con el Cardenal. “Necesito que me escuche, de la misma manera que lo hemos escuchado a él y queremos hacerle entender que no se puede evaluar esto con un punto de vista moral”.

 

Ante ello, “creemos estar en un contexto donde la sociedad ha evolucionado y en donde no se deben reprimir las posibilidades a las mujeres de tener algo que decir en términos de su sexualidad y de sus derechos reproductivos, creemos que se debe pensar en el conjunto del país y no en el grupo que profesa una doctrina determinada”.

 

Los ediles coinciden en analizar los últimos experimentos que se han hecho -como el del gineco-obstetra de la Universidad Católica, Horacio Croxatto- que comprueban que la acción de la píldora sólo impide la fecundación, sin guardar relación alguna con el proceso de anidación, por tanto la píldora no es abortiva.

 

La diputada PPD, María Antonieta Saa, afirmó en este respecto que “entre los métodos anticonceptivos, el lavonorgestrel sólo difiere de sus pares, por tener una acción de emergencia, pero no es ni más ni menos efectiva que los otros métodos conceptivos intrauterinos y orales. Entonces si no se han condenado los anticonceptivos orales u intrauterinos, porqué censurar la píldora”.

 

El alcalde de Pudahuel, Johnny Carrasco, dice que “el aspecto de si es abortiva o no, es un tema que la Iglesia debe dejar a los médicos. Y en cuanto al tema de la moralidad, no sé que es más cristiano, si tener una cantidad de niños con problemas de salud, de afecto, de escolaridad o tener hijos de manera más responsable, cuando se está preparado para tenerlos”

 

Acceso equitativo

 

Según la Iglesia Católica otra arista importante que atañe directamente a la problemática, es la distribución de la píldora. “La distribución gratuita de un fármaco cuya finalidad no es sanar se vuelve aún más controvertida cuando se considera que tal entrega se hace con dineros de todos los contribuyentes, incluso de aquellos que la rechazan en conciencia”.

 

Al respecto Cristina Girardi respondió que “a nosotros como alcaldes nos compete permitir que la gente tenga acceso a los métodos anticonceptivos que se requieren frente a las distintas ocasiones y, aún cuando se trata de una emergencia. Aunque en general cuando se apela al tema de los alcaldes ningún alcalde va a entregar la píldora del día después, sino médicos en sus consultorios y eso va a pasar por seguimientos de casos”.

 

A este argumento se sumó el alcalde de Lo Prado, quien sostuvo que “aquí existe un cuento de equidad social, de justicia, de acceso. Estamos hablando de un producto que es legal, que se vende en farmacias. Donde las mujeres que tienen los recursos la pueden comprar sin pedirle permiso a nadie, entonces porqué le vamos a negar el acceso a las mujeres que no tienen cómo”.

 

Según Johnny Carrasco, ser católico, no excluye pensar como laico en algunas circunstancias para ser más equitativo en la aplicación de las normas. “A veces se debe pensar en las cosas que se viven y palpan, como dice la primera carta de San Juan. En ese marco, mi comuna tiene una realidad muy distinta. Si hay una formación cristiana, más ultra conservadora, que quiere hacerle caso al monseñor, encantadísimo. Pero cuando la catequesis ni siquiera llega a los sectores populares, qué se puede hacer”.

 

Educar

 

El alcalde de San Bernardo, Francisco Miranda, dijo que si bien acepta que la píldora no es abortiva, “mi postura en contra de la distribución, no pasa por un filtro religioso, sino que lo considero echar por tierra los esfuerzos que se han hecho por educar a la población a tener una sexualidad responsable”.

 

Agrega que como alcalde debe acatar las ordenanzas que el ministerio dispone, aunque las comunas tienen la posibilidad de presentar discrepancias a esos planes. “Existen alcaldes que se han pronunciado diciendo ‘yo se la doy a todos’ y otro ‘yo no se la doy a nadie’, me parece que eso es entorpecer la discusión y engañar a la opinión pública”.

 

Masiva protesta en La Moneda

 

Una manifestación de jóvenes se realizó ayer en el frontis del palacio de La Moneda en repudio a cualquier atentado contra la vida y en apoyo a las palabras del Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien apoyó a un grupo de alcaldes que se niegan a entregar la píldora del día después.

 

Según sus organizadores, la idea de la protesta “busca desmitificar la actitud de los jóvenes de apatía frente a los temas relevantes y mostrar pacíficamente el rechazo a las políticas de gobierno que involucran el respeto a la vida”.

 

La acción convocó a más de dos mil jóvenes en la Plaza de la Constitución de diversas edades y puntos del país, según dijeron, en defensa de la vida del niño que está por nacer. Y se enmarcó en la coyuntura del envío de 35.000 dosis de Postinor-2 a los diferentes servicios de urgencia del país, con el fin de entregarla a quienes la requieran, específicamente en casos de violación, de acuerdo a una decisión adoptada por el Gobierno.

 

Para finalizar el acto, los jóvenes -pertenecientes a diversas organizaciones pro vida, como el movimiento Generación por la vida y Estoy vivo- entregaron una carta dirigida al Presidente de la República, Ricardo Lagos, para expresarle su visión respecto de lo que se está haciendo; su rechazo a cualquier atentado contra la vida.

“Afirmamos sin vacilaciones que no permaneceremos impávidos ante la posibilidad de que se legitime, bajo el pretexto de una salida fácil, un daño irreparable para la mujer, su hijo y, por ende, para la sociedad toda”, afirmaron en la misiva.

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