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Martes 4 de mayo de 2004

"Píldora": Gobierno responde a la Iglesia que legisla para todos los chilenos

El Cardenal Errázuriz, si bien se abrió al uso de la píldora en algunos casos de vejámenes sexuales, justificó la negativa de algunos sectores a distribuir el medicamento. Ministro Vidal dijo que las leyes se hacen pensando en los 15 millones de chilenos.

La Moneda salió hoy al paso de las sucesivas intervenciones del cardenal Francisco Javier Errázuriz en contra de la distribución de la Píldora del Día Después en los consultorios, por considerarla abortiva.

 

El ministro secretario general de Gobierno, Francisco Vidal, señaló esta mañana que la autoridad "junto con respetar el planteamiento de la Iglesia, también le pide que considere que gobernar es para los 15 millones de chilenos y chilenas".

 

El vocero de La Moneda comparó la determinación del Ministerio de Salud de entregar la pastilla a postas y consultorios, con la aprobación de la normativa que introduce el divorcio vincular en la legislación chilena, ley que también despertó una fuerte oposición de la jerarquía católica.

 

"Permítanme una analogía: se acaba de aprobar la ley de matrimonio civil, los católicos y las católicas tienen derecho a enfrentar este tema como su conciencia les dice”, apuntó Vidal.

 

Comprensión cardenalicia y llamado a alcaldes

 

La intervención de Vidal en el debate se concretó sólo unas horas después que esta mañana el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, reiterara su oposición al uso de la "Píldora", tal como ya lo había manifestado el domingo último en un documento distribuido en las capillas e iglesias de la arquidiócesis capitalina.

 

Sólo que esta vez hubo un matiz, pues el prelado declaró su comprensión por el uso del fármaco, al ser consultado por la actitud que debía tomar una mujer vejada sexualmente.

 

Errázuriz, entrevistado por radio Cooperativa, señaló que "subjetivamente en muchos casos no hay pecado" cuando católicas usan el fármaco, reconociendo en ellas el que hayan sufrido un hecho "muy, muy doloroso".

 

A su juicio, "la persona (violada) está sumamente confundida, está humillada, tiene una ira tremenda frente al agresor. Son situaciones en las cuales la libertad está muy disminuida".

 

Por ello, sostuvo que si alguien requiere el fármaco en este caso, no se puede decir que "porque eso no se debe hacer, esta persona ha cometido un pecado gravísimo".

 

En un hecho de este tipo, explicó, "influye esencialmente la libertad de reflexión que tiene la persona, libertad frente a sus actos y, por lo tanto, a esa persona hay que acogerla, hay que ayudarla a salir de una cantidad de traumas tremendos, y de ninguna manera (corresponde), al momento que alguien llegue (a pedir la píldora), que (se) rechace absolutamente a la persona por algo que ha hecho, por una situación sumamente difícil".

 

Sin embargo, fue enfático en justificar la actitud de quienes, por sus valores, no quieren acatar la norma de distribución de "la Píldora".

 

"Lo que Dios pide pasa por encima de cualquier otra cosa, esto es una doctrina conocida en la iglesia", dijo. Quien no desea hacerse cargo de la orden emanada del Ministerio de Salud "no tienen ningún deber de cumplirla", agregó.

 

En directa alusión a la normativa sanitaria, la autoridad de la Iglesia Católica dijo que el Estado "tiene que atenerse a lo que es ético y, por lo tanto, siempre tiene que respetar aquellas cosas que son anteriores al Estado, que son los derechos humanos por ejemplo, y entre ellos el principal derecho, el fundamental, el derecho a la vida. O sea es el Estado el que tiene que buscar dar normas que son éticas".

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