
Domingo 9 de mayo de 2004
Por Mirko Macari y Juan Sharpe
La doctora Sepúlveda opina serena y relajada sobre el revuelo causado esta semana por el anuncio de La Moneda de poner la "píldora del día después" al alcance de las mujeres de escasos recursos. Ella es médico cirujano, graduada en Inmunología en la parisina Universidad Pierre y Marie Curie y obtuvo su Certificado de Inmunohematología e Inmunopatología Médicas en el Instituto Pasteur de esa misma ciudad.
Ha centrado su línea investigativa en el tema VIH/SIDA, focalizando sus estudios en aquellos aspectos referidos al ámbito clínico e inmunológico de la enfermedad. Ahora, desde su puesto en la "universidad laica y pluralista", opina sobre un debate que, aunque debiera ser técnico y ajeno a cualquier sistema de creencias, sigue estando más cerca del púlpito que del laboratorio.
-¿Qué le parece el tono de la discusión que hemos tenido esta semana a propósito de la píldora del día después?
-Aquí lo que se ha planteado es un falso dilema. En realidad se trata de contraponer una cuestión que no es valórica, con un tema técnico y, con el acceso de las personas a un recurso que está validado científicamente. No se quiere reconocer la evidencia científica que muestra que la píldora no es abortiva porque lo que hace es impedir la ovulación. Si no hay óvulo, aunque haya millones de espermios, no va a haber fecundación.
-¿Qué le parece lo más relevante de las políticas públicas en este caso?
-El gobierno está bien enfocado poniendo la píldora a disposición de los sectores de menos recursos, que son los que van a los consultorios. Todos sabemos que este tipo de píldoras está disponible en las farmacias, y que las personas más pudientes la pueden adquirir.
-Esta discusión parece una forma ladina de poner en el debate un tema tabú, como es el aborto. ¿Usted es partidaria de la legalización del aborto?
-No. Hay situaciones en las cuales puede estar indicado un aborto, pero son cada vez más restringidas, porque la medicina ha avanzado de tal manera que hoy día no nos parece extraño que nazcan niños de muy bajo peso, que diez años atrás no habrían nacido, porque no existían los condiciones médicas para cuidarlos. Pero sí hay casos en que no se justifica que una mujer siga adelante con su embarazo, como cuando el feto carece de cerebro. ¿Qué sentido tiene mantener el embarazo durante siete u ocho meses, cuando se ha demostrado que el feto no tiene cerebro?
-Pero ¿cuál es la diferencia entre no ser partidario del aborto, y no serlo de la legalización del mismo?
-Hay personas que sí creen que el aborto puede ser un derecho, y yo no comparto eso. He escuchado el planteamiento de que es un derecho de la mujer decidir sobre su cuerpo y sobre si quiere o no seguir con un embarazo, pero no soy partidaria de eso.
-¿Y es partidaria de que al menos se discuta?
-Absolutamente, y de que haya educación sexual, y que se promueva un ejercicio a la sexualidad sana y responsable para que se pueda ayudar a la gente a que evite el embarazo. Es perfectamente posible evitar el embarazo si se cuenta con las herramientas para ello.
-¿Y de que haya libre acceso a los anticonceptivos, como esta píldora?
-Sí, pero puede ser a través de diversos métodos. Unos serán las píldoras, otros serán los condones, etc. ¿Por qué las mujeres terminan abortando? Porque están con una gestación no deseada y, no pueden seguir adelante. No pretendo ser juez de una mujer que toma una decisión así de difícil y dolorosa.
-¿Usted cree que el uso de la píldora podría disminuir la cantidad de abortos que se producen al año?
-Lo está disminuyendo, porque en los sectores donde existen los recursos la están usando. Pero la píldora no es la solución para este tipo de cosas, es un aporte más de lo que debieran ser un conjunto de medidas.
-Dice que hay mujeres que piensan que tienen el derecho a tomar la decisión de sí seguir o no con un embarazo. Eso es un tema crucial en la discusión sobre los derechos de la mujer.
-Creo que el derecho a la vida es más importante. Ahora, yo no tengo derecho a juzgar a ninguna mujer, ni a las que toman esa determinación porque tal vez no han tenido la misma opción de acercarse a reflexionar sobre quien tiene derecho sobre la vida. Creo que desde el momento que se genera una nueva vida, nadie tiene derecho a interferir sobre ella.
-¿Esa es una reflexión que viene desde la ciencia o desde la fe?
-Desde la ciencia.
-¿Usted es católica?
-No, no soy católica, soy agnóstica. Mi convicción es que la vida se genera en el momento que se produce la fecundación. Sabemos que muchos de esos embriones se pierden, pero aquellos que logran anidarse, ya contienen el germen de la vida. Mi posición es que ahí ya hay un inicio de vida y, que nadie puede intervenir en eso. Ahora, desde luego, yo lamento que haya miles de niñas que busquen ese camino, y en las peores condiciones porque no tienen otra salida, así como me parece terrible que haya niños abandonados o golpeados.
-Pero en Chile hay 170 mil abortos clandestinos cada año. ¿Qué está pasando con las políticas públicas?
-Estos temas tienen más que ver con la formación de las personas, en diferentes instancias, desde las familias hasta el colegio. En la prevención de los embarazos no deseados hay una falta total de políticas. Cada vez que se ha intentado hacer algo, han surgido voces que se han opuesto y que han tirado para abajo lo poco que se ha logrado.
Las trabas al progreso
-Usted imparte un curso en la Universidad de Chile para alumnos de 18 y 19 años, que se suponen son los mejor preparados por el sistema escolar ¿Cómo es su experiencia con ellos?
-Son jóvenes ávidos de informarse, pero que no tienen una información correcta sobre los métodos de prevención de embarazo y de enfermedades de transmisión sexual. Me interesa prevenir ambas situaciones. Tienen mitos, creencias que no corresponden, por ejemplo, algunos creen que usando anticonceptivos van a prevenir el riesgo de contagio con Sida.
-¿Por qué cree que no hay la base que debiera haber existido en educación sexual?
-Porque tenemos un doble estándar para muchas cosas. Se dice una cosa y se hace otra. Se ha querido imponer por parte de la Iglesia Católica una visión y cada vez que se trata de ir más a fondo, surgen voces condenatorias.
-¿Usted ve a la Iglesia Católica como una fuerza positiva o retardataria para el desarrollo de la sociedad y la ciencia?
-Creo que la Iglesia es una fuerza que influye en un sentido negativo, en muchas situaciones, aunque no te voy a decir que siempre. Tengo gran respeto por la Iglesia que defendió los derechos humanos de muchas personas en Chile desde el '73 al '90. Ahí vimos una Iglesia progresista, pero por otro lado vemos una Iglesia que se opone a aclarar cosas, se opone a que nos sinceremos y que retarda el avance de la sociedad.
-¿Cómo se viven esas tensiones en la comunidad científica, de la cual usted es parte?
-Ha quedado en evidencia en estas últimas semanas que no hay una real separación entre la Iglesia y el Estado. La Iglesia quiere seguir influyendo en estos temas que van más allá de su ámbito, sin querer hacerse cargo que no toda la población es católica. Hay que tener respeto por todas las religiones pero querer imponer una visión, como lo está haciendo la Iglesia, me parece fuera de lugar.
Cuestión de vida
-Finalmente son las mujeres las principales destinatarias de estas políticas públicas ¿Cuál es su diagnostico de la situación de una mujer chilena media?
-Tiene mejor educación que la que tuvieron su madre y su padre, pero eso no va aparejado con formación para la vida. Generalmente es una mujer que se ha informado de sexualidad en el momento por su pareja, o por amigas. Tiene muchas veces el fantasma de lo divino y del pecado, se siente culpable y acepta ser sometida por la pareja, porque tiene poca capacidad de negociación en el terreno sexual. Muchas veces acepta la violencia sicológica y física. Quiere lo mejor para sus hijos, que sean profesionales por ejemplo. En muchas ocasiones tiene que salir a trabajar sin capacitación, es muy luchadora. Hay muchas mujeres en cada una de esas mujeres.
-¿Cómo considera usted que esa mujer vive su sexualidad? Es poco frecuente escuchar a una mujer que disfruta de su sexualidad.
-Las mujeres jóvenes están diciendo que les gusta vivir plenamente su sexualidad. Aunque prefieren el sexo con amor, no es tan raro que tengan sexo ocasional o con los llamados amigos con ventaja.
-¿Cómo cree que lo ha hecho el Ministerio de Salud con respecto a la prevención del sida.
-Lo ha hecho más o menos no más, porque ha habido mucha interferencia y ha sido muy diplomático.
-La Iglesia defiende el derecho a la vida, sin embargo, se niega a entregar la información necesaria para prevenir el sida, que mata.
-Me parece pésimo. Ahí también hay una opción técnico-científica. Ha existido una disputa acerca de la eficacia del condón o no, pero todos los estudios respaldan la efectividad del condón y negarse a esa evidencia, es una cuestión engañosa. La Iglesia se la ha jugado por eso, incluso han habido curas que han dicho que los condones están llenos de hoyitos y que por ahí va a salir el virus.
En la medida que existan formas de prevención del VIH, que son efectivas, es obligación del Estado dárselas a conocer a la sociedad. El gobierno tiene que buscar las formas de llegar con estos mensajes de manera que la sociedad los crea y los incorpore, porque los conocimientos ya los tenemos. La mayoría de la gente sabe que el sida se transmite por vía sexual, pero en este país no más del 30 por ciento de la población usa condón. LND