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Miércoles 14 de julio de 2004

EX MINISTRO SE CONVIERTE EN LA PRIMERA VÍCTIMA DEL ROYALTY A LA MINERÍA

Renuncia de Enrique Correa golpea al PS

“Su militancia debería haber sido un orgullo para el PS. Desgraciadamente hubo gente que no lo entendió así, que se dedicó a juzgarlo apresuradamente sin siquiera conversar con él. Su renuncia es la consecuencia de eso”, dijo el ministro Insulza.

Richard Miranda  La Nación

Un grave temporal político en el PS causó ayer la renuncia a la militancia del ex ministro Enrique Correa Ríos, quien dimitió luego de la decisión del comité central que resolvió el fin de semana pasar al tribunal supremo a los que no estén dispuestos a respaldar el royalty a la empresas mineras.

 

En la tarde el presidente del PS, Gonzalo Martner, aunque sin informar sobre los motivos de Correa, dio a conocer su resolución a través de un escueto comunicado, donde indicó que “en el día de ayer (lunes), 12 de julio de 2004, hemos recibido una comunicación de Enrique Correa haciéndonos saber su decisión de poner fin a su pertenencia formal al PS de Chile”.

 

El timonel socialista reaccionó afirmando que “valoramos los muchos e importantes aportes que ha hecho Enrique Correa por muchos años a la tarea de nuestra organización, a la lucha contra la dictadura, y a la transición a la democracia”. No obstante, Martner no dejó pasar la oportunidad de aclarar que había discrepancias: “Aunque en más de una oportunidad hayamos tenido apreciaciones no coincidentes, respetamos, sin embargo, su decisión”.

 

En fuentes cercanas al ex ministro portavoz trascendió que su renuncia habría tenido la finalidad de evitar sanciones por parte del tribunal supremo, aunque Correa había aclarado de manera formal al PS que su empresa consultora, Imaginacción, no representa los intereses de lobby del Consejo Minero, entidad que se opone al royalty y cuyo gerente es otro socialista: el tercerista Eduardo Loyola.

 

Si bien la medida de sancionar a los anti-royalty fue acordada por unanimidad en el comité central, fue Martner el encargado de transmitir la información a los medios.

 

Al parecer, éste al referirse a Eduardo Loyola habría ido más lejos de lo pactado, al amenazar con la marginación del partido. El timonel dijo que “quienes trabajen para las empresas defendiendo los intereses espurios de las empresas transnacionales y que sean militantes socialistas, simplemente se ponen automáticamente fuera de las filas de nuestro partido”.

 

REACCIONES

 

Con todo, la salida de Correa ha causado un remezón importante en el PS y ha dejado en evidencia los temas pendientes en el socialismo y dejó abierta la interrogante de si la mesa pudo haber evitado su renuncia, ya que importantes figuras del ala renovada del socialismo, básicamente provenientes del MAPU, no dudaron en criticar veladamente la conducción partidaria.

 

Uno de ellos fue el ministro del Interior, José Miguel Insulza, que además de “entristecerse” por la decisión de Correa, subrayó que “su militancia debería haber sido un orgullo para el PS. Desgraciadamente hubo gente que no lo entendió así, que se dedicó a juzgarlo apresuradamente sin siquiera conversar con él. Su renuncia es la consecuencia de eso”.

 

Según Insulza, “deberían haber conversado con él y haberle preguntado primero si eran ciertas las cosas que se decían. Un tema es si es válido o no hacer lobby cuando uno está en el Partido Socialista. Ese es un tema, y acepto que pueda ser válido, pero nunca le preguntaron si iba a hacer o no iba a hacer lobby. El declaró que no lo iba a hacer. El problema, entonces, no existía y, sin embargo, siguieron. La verdad, lo encuentro muy lamentable”. Insulza admitió que en el PS existía “animadversión” contra Correa.

 

Correa llegó al PS en 1989, luego de la fusión de las dos grandes corrientes del PS, proceso al cual se agregó el MAPU-Garretón, a donde el ex ministro arribó en 1983 luego que la mayoría del MAPU-OC optara por sumarse al entonces PS Briones.

 

El renunciado jefe de bancada del PS, Carlos Montes, afirmó que habría preferido un debate previo y declaró su preocupación porque este tipo de re “reacción reglamentaria” se pueda hacer extensiva a otra gente.

 

A juicio del senador Carlos Ominami, que ayer luego de ser criticado por diputados del PS por no estar abierto a expulsar a los que disientan en el royalty, aclaró que le parece incompatible ser socialista y no apoyar el impuesto, pero indicó que “ojalá no lleguemos a la expulsión”.

 

Quien apoyo enfáticamente la salida de todos los anti-royalty fue el vocero de los sectores más de izquierda del PS, el diputado Sergio Aguiló, un hombre que no viene del PS histórico, sino de la Izquierda Cristiana.

 

OSCAR GARRETÓN

 

Uno de los más críticos a la conducta de la directiva fue Oscar Guillermo Garretón, que es un reconocido socialista-empresario. Junto con lamentar la decisión de Correa, no le pareció que el tema royalty sea de principios y menos que amerite sanciones por no estar de acuerdo.

 

“No comparto la línea autoritaria que se ha trazado, pero me gustaría saber si esto es más grave que algún socialista llame a un paro de la salud, cuando están muriendo niños en los hospitales”, contraatacó.

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