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Martes 9 de febrero de 2010| por Rodrigo Quiroz Castro
"El Chacal" lo había anunciado en la Feria del Libro de Frankfurt del 2007. Había una obra inédita escrita por el chileno en 1989. Se llamaba "El tercer reich" y aparecía en la cartera de clientes de Andrew Wyllie, el representante de escritores más poderoso del mundo. Desde el anuncio a la fecha, ha hervido el interés de lectores y ha corrido tinta en prensa sobre la obra de juegos de guerra del autor de "Los detectives salvajes".
Desde el viernes pasado (ver recuadro) el libro se encuentra en librerías chilenas y a continuación esbozamos algunos de los tópicos que marcan esta entrega de Bolaño.
Juegos de guerra
Desde el primer minuto se sabía que era un libro inspirado en juegos de guerra, ambientado en un balneario de la costa brava española, donde una pareja de alemanes (Udo Berger y su chica, Ingeborg) vacacionan en compañía de otra pareja alemana y de una fauna extraña compuesta por "el Lobo", "el Cordero" y "el Quemado", tipos solos y estrafalarios que podrían ser sicarios, ex surfistas despechados, simples vagabundos o cultores del diablo.
Escrito en forma de diario, la historia se inicia un 20 de agosto y se extiende como tal hasta septiembre con un corolario que se abre hacia regiones desconocidas. En medio de las 360 páginas es posible leer al Bolaño de prosa firme que, como cirujano, cercena las carnes de la realidad, dejando claro que este libro no es tan sólo un hallazgo afortunado para deudos, editores, prensa y representantes, sino calorías de la mejor prosa escrita en castellano en los últimos años.
Asesino en serie
Uno de los ejes del libro y de gran parte de la obra del chileno es el peligro al acecho. Primero, la sensación de que algo jodidamente malo va a pasar y luego pequeñas desgracias preparan el camino para que estalle la tormenta: "Como si a partir de aquel momento toda la jarana de la discoteca pudiera transformarse en algo distinto, en un espectáculo de horror", escribe Udo al relatar las salidas de las parejas y sus nuevos amigos a bares de mala muerte. En medio de un incidente que puede ser el extravío de alguien en el mar o una posible violación en la playa oscura, Udo escucha el sonido de un corno "como el aviso de los antepasados, la voz de la sangre que te pone en guardia".
Otro eje de la novela es la tensión sexual consustancial a toda su obra. Basta recordar a los real visceralistas en "Los detectives salvajes" o la declaración de principios en su ensayo "Literatura y enfermedad": "Follar es lo único que desean los enfermos, los presos, los condenados", incluso los muertos podría agregarse.
"Ahora, diez años después, estaba sonriendo de la misma manera Atrapada entre dos fidelidades, culpaba de sus tribulaciones a su propia belleza. Vi a Frau Else como una llama, la llama que nos ilumina aunque en la empresa se consuma y muera ( ) hermosa y distante Exiliada Esta última su virtud más misteriosa", escribe Udo respecto a una mujer mayor que él desea en silencio mientras ve el mal cernirse sobre su vida como un ángel del infierno.