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Lunes 18 de enero de 2010| por Agencias
"Ojalá que gane el país y no La nana", señaló Catalina Saavedra antes de partir a la ceremonia de los Globos de Oro.
Y ayer, mientras en Chile la nueva mayoría de derecha celebraba el triunfo de Sebastián Piñera en el balotaje, Michael Haneke dejaba con las manos vacías a la cinta chilena y a "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar. Catalina Saavedra perdía en Los Angeles y en las urnas chilenas donde había entregado su apoyo a Eduardo Frei.
Ganadora, "La cinta blanca" ("Das weisse band") confirmó su estatus de la película europea más premiada del año reincidiendo Haneke en el eje temático de su carrera: la violencia.
"Me interesa lo que sucede antes y después del acto violento, cómo las relaciones entre personas están cargadas de agresividad", dijo en Cannes.
Meses después, la película ha tenido un amplio recorrido con triunfo absoluto -película, director y guión- en los premios del cine europeo, la preselección para el Oscar y el Globo de Oro.
En "La cinta blanca" Haneke lleva al extremo ese concepto de "antes". Con él no sólo se refiere a que evitará al espectador el mal trago de la sangre, sino que viaja hasta 1914 para buscar el germen de una sociedad que sigue cuestionando. Además, se centra en cuando el hombre es, en principio, todavía inofensivo: la infancia.
"Desde que Freud entró en escena, no creo que quede alguien que piense que infancia es sinónimo de inocencia", aseguraba.
Así, contextualizar le ayuda a Haneke a entender y a explicar las acciones más bárbaras del hombre no como una excepción, sino como una consecuencia relativamente lógica. Y en "La cinta blanca" aplica esa misma máxima al nazismo.
"Quería una historia situada en Alemania sobre el fascismo. Y me interesó mucho esta generación de niños que luego se hizo adulta en el período del ascenso de los nazis al poder", explicaba.
"La cinta blanca" es fruto de esa preocupación y de un minucioso ejercicio de documentación que le ha acercado al teatro de Bertolt Brecht o a la inquietud religiosa de Kierkegaard.
También considera que desde la aparición de los medios de comunicación -otro de los factores comunes de su filmografía-, el mundo ha ido enfatizando las tensiones que muestra en su película. Y no hay que olvidar que los totalitarismos descubrieron el poder de la propaganda.
"Antes de la televisión sabíamos muy poco del mundo, pero éramos conscientes de nuestro desconocimiento. Ahora, nuestra conciencia del mundo ha sido creada por los medios y eso es muy peligroso, pues las imágenes manipulan y pervierten, consciente o inconscientemente, la visión de la realidad", aseguraba.
"Yo, en televisión, ya sólo veo el parte del tiempo", dijo.