
Jueves 12 de noviembre de 2009
"Estamos extraordinariamente contentos, agradecidos con la gente, comprometidos con Chile y se nos ve en la cara, porque vamos a ganar esta elección presidencial en primera o en segunda vuelta". Con esas palabras respondió ayer a los resultados de la encuesta CEP el abanderado de la oposición, Sebastián Piñera.
En las Parrilladas Argentinas de Estación Central -donde ha congregado más de una vez a sus adherentes-, el postulante opositor buscó dar una imagen de alegría y triunfo.
Estrategia diseñada en la Coalición por el Cambio y que busca posicionarlo como vencedor para generar un fenómeno de carro ganador en la ciudadanía.
En su esfuerzo, eso sí, el empresario se hiperventiló: subió a las sillas, besó señoras, tomó guaguas en brazos, bailó y hasta cantó.
La "buena onda", en todo caso, duró hasta que se le consultó por la baja en atributos reflejada por la encuesta CEP, ante lo cual optó por guardar silencio.
Los números de la encuesta, que la carta aliancista atribuyó a que "la gente sabe que llegó el tiempo de un cambio, y de un cambio mejor", Piñera los recibió en su comando junto con parte de su círculo más estrecho: Rodrigo Hinzpeter -su generalísimo-; la encargada comunicacional de la candidatura, Fernanda Otero; sus cuatro hijos y parte del comando femenino, entre otros.
Poco después se trasladó a Estación Central, donde -además de un grupo de adultos mayores- lo esperaban parte de sus asesores, los mismos que íntimamente confesaban que les "volvió el alma al cuerpo" tras conocer los datos de la CEP.