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Polémica exposición en Biblioteca de Santiago mezcla porno y política

Polémica exposición en Biblioteca de Santiago mezcla porno y política

La muestra “La Categoría del Porno”, de Felipe Rivas San Martín, se puede ver en la sala 18 + de la Biblioteca de Santiago hasta el 3 de julio. En ella el artista explora, a través de diferentes formatos, las relaciones entre erotismo, tecnologías de la imagen y política.

Miércoles 20 de junio de 2012| por Felipe Castro - foto: Felipe Castro

No es exagerado decir que cada forma de representación en imágenes desarrollada por el humano ha tenido su contraparte erótica o, si gusta, pornográfica: desde la época de las pinturas rupestres, hasta los frescos etruscos y el celuloide. Hoy es Internet el domicilio de la pornografía con millones de bytes que tienen al sexo como protagonista.

Todo esto tiene implicancias en las maneras de mirar, que el artista visual Felipe Rivas San Martín explora en su muestra “La Categoría del Porno”, que se expone en la Sala 18 + de la Biblioteca de Santiago hasta el 3 de julio.

Rivas eligió los formatos de video, pintura, dibujo, objetos y fotografía para elaborar una reflexión visual sobre la explosión del porno con Internet y cómo se relacionan la comunicación virtual y las redes con la pornografía y la política. Esto, posicionado desde “la emergencia de la pospornografía o reflexión posfeminista y queer del porno”, según el texto de la curadora Lucía Egaña.

LA IDEOLOGÍA DEL PORNO

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Una serie de 18 trozos de papel higiénico dentro de 18 marcos, que funcionan como plataforma de exposición. Cada uno contiene el semen expulsado por el artista durante su exposición a 18 tipos de porno por Internet. Los familiarizados con los websites Triple X reconocerán categorías como “MILF” , “Teen Porn”, “Gangbang”. La obra se llama, justamente, “Categorías del Porno”.

Pero es “La Ideología del Porno” quizás la obra más provocadora de la muestra. Se trata de una video performance en la cual se contraponen imágenes documentales de la época de la Unidad Popular, con testimonios autobiográficos de Rivas, porno sadomasoquista e imágenes del propio artista masturbándose y, a modo de grand finale, eyaculando sobre la imagen de Salvador Allende. La obra fue aclamada en la muestra Video Arte Porno del año 2011, que se realizó en Santiago.

Felipe Rivas San Martín conversó con Nación.cl

-Históricamente la pornografía se ha colgado de todas las tecnologías desarrolladas por el ser humano.

-El último cambio fue la muerte de la pornografía del celuloide, cuando se inventa el VHS.  Hay toda una revolución en el tema de la producción pornográfica, que sale del cine con este cambio. Hoy estamos viviendo algo parecido, otra irrupción de producción de material pornográfico que es radicalmente distinta al VHS.

-Cambian las formas ver pornografía.

-Una de las cosas que más se ven en Internet es porno. Y la pornografía implica una serie de configuraciones en la manera en que se piensa la sexualidad, cómo representamos la manera de tener relaciones sexuales. Tiene un cierto nivel productivo en término de las subjetividades sexuales contemporáneas. Esto tiene implicaciones en la cultura.

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-El arte siempre ha estado al lado de lo pornográfico. Hay un auge de este discurso con la pospornografía.

-Siempre ha habido acercamientos del arte con la pornografía. Creo que una cuestión nueva que incorpora el posporno es quebrar esa manera de pensar donde hay una distinción entre pornografía y erotismo, que fue muy hegemónica. Pensar la pornografía  como “grado 0” de la realidad, la escuela francesa de Georges Bataille, Baudrillard, etc., que ubicaba a la pornografía en un lugar  inferior a lo oblicuo del erotismo, supuestamente porque la pornografía explicita una realidad absoluta. El posporno permite criticar esa connotación de hiperrealidad que se le da a la pornografía, porque también la pornografía es parte de un montón de procesos de producción que son artificiosos. Poner en evidencia eso me parece una cuestión política que el posporno plantea.

-¿Qué te parece la irrupción del Posporno en Chile? Se reproduce un protagonismo que se puede ver en lugares de Europa que tienen una escena muy fuerte, como Barcelona.

-Me  interesa mucho el tema de las localizaciones. Hay que poner mucho ojo en términos de lo que implica meramente reproducir los discursos que tienen centros que son foráneos. Eso es una cuestión compleja para la gente que está produciendo en América Latina. Es un tema del que hay que hacerse cargo. El riesgo que se corre al estar trabajando cuestiones que pueden aparecer como reproducción de modas internacionales. Una cuestión que me interesa en términos políticos en los espacios que participo es lo mismo que se trabaja en el posporno local de Chile.

-Que tiene muchos referentes políticos, como tu obra “Ideología del Porno”, que tiene a Allende como protagonista.

-Este video nace en un taller de la CUDS (Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual). Es una mezcla de biografía política con biografía sexual. Estudié en el Instituto Nacional y milité en el PC en la misma época en que comenzaba la conformación de mi identidad sexual. Lo que está en la obra es la relación entre política y sexualidad, política y placer. Lo que devela de alguna manera es que los posicionamientos políticos, el compromiso político es un compromiso corporal, sexual. El video tiene un tono, que reproduce el tono de las arengas políticas, donde el cuerpo está súper comprometido. Hay toda una cuestión performativa, corporal, sexual , erótica de la puesta en escena de la política misma.

-Y un evidente guiño a la erotización de las figuras políticas.

-Claro, el Che Guevara, Allende…La fetichización de la imagen, que es un concepto que viene del marxismo.

-También relacionas lo sexual con la lucha de clases en tu trabajo.

-Hay una relación entre los obreros de la UP que aparecen en un video de patricio Guzmán, hasta una película porno de los años 80 con unos obreros. La sexualidad y la clase siempre se ven como algo muy separado. Pero todas las exclusiones sexuales están implicadas con las cuestiones de clase. El mismo Daniel Zamudio permite hacer toda una lectura de clases de su condición. No es lo mismo la homosexualidad obrera o proletaria que la de clase alta…

-Claro, como el chiste del "maricón" y el "gay".

-Y también hay una cuestión de implicación de la sexualidad y la producción de subjetividad  sexuales con los modelos económicos. O sea, todo el tema de la precarización, del trabajo para homosexuales, los “call center”, a los que llaman los “cola center”. Esas relaciones entre trabajo, subjetividad, sexualidad. Lo mismo pasa en el retail, donde ciertas características que se asocian a los homosexuales, como la amabilidad y el ser más serviciales. Estas subjetividades se potencian en el marco de la producción económica.

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