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  Preocupante aumento del consumo de las drogas de la inteligencia

  El ritalin apacigua el déficit atencional y el modafinil mejora el estado de vigilia, pero ambos están lejos de usarse para sus prescripciones médicas originales, y cada vez más profesionales, estudiantes y hasta científicos las usan para aumentar su poder cognitivo, lo que hasta hoy tiene insospechadas consecuencias.

Viernes 25 de junio de 2010| por Barbara J. Sahakian y Ahmed D. Mohamed (*)

¿Quién podría objetar las drogas que ayudan a las personas afectadas por desórdenes mentales como la esquizofrenia? Esos tratamientos, conocidos como refuerzos cognitivos farmacológicos (PCE, por sus siglas en inglés), pueden mejorar la memoria, la atención y la motivación.

El metilfenidato (ritalin) por ejemplo, ayuda a los niños hiperactivos con déficit atencional a concentrarse en la escuela, marcando a menudo una diferencia importante en sus vidas. El modafinil (provigil) ayuda a la gente a permanecer despierta y tiene licencia para el tratamiento de la narcolepsia, una condición que hace quienes la sufren se duerman involuntariamente.

Hasta aquí, todo bien. Pero en los años recientes se ha visto un auge sin precedentes en el uso de PCE por personas saludables. Para muchos estudiantes, la tentación de tragarse unas pocas píldoras para aumentar la concentración (especialmente en tiempos de exámenes), es difícil de resistir. La mayoría los considera inofensivos y éticamente aceptables. Otros lo ven como hacer trampa y, sin embargo, pocas universidades tienen políticas formales sobre el tema.

Según un informe de 2004 del Journal of The American Medical Association, alrededor del 90% del modafinil es usado por individuos saludables, sin problemas de sueño. En marzo de 2009, una encuesta informal con 1.000 estudiantes hecha por Varsity, el diario estudiantil de la universidad británica de Cambridge, mostró que 1 cada 10 estaban tomando drogas de prescripción para refuerzo cognitivo.

En 2008, Nature realizó una encuesta con 1.400 científicos de 60 países diferentes. Establecieron que 1 de cada 5 encuestados usaban drogas para refuerzo cognitivo y, de ellos, el 62% informaba tomar metilfedinato y el 44% modafinil, sobre todo para mejorar la concentración. Otro 15% dijo que tomaba bloqueadores beta para la ansiedad, cuando esas drogas son normalmente recetadas para reducir la presión sanguínea o ritmos cardíacos irregulares. Un profesor estadounidense dijo que obtuvo sus drogas por medio de su médico asegurándole que sufría de "jet lag", mientras que un profesor británico obtuvo las suyas a través de internet para "mejorar la productividad" y "para importantes desafíos intelectuales".

Más preocupantes son los hallazgos de una encuesta de 2009 del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas de Estados Unidos: el 1,8% de los encuestados de 13 a 14 años de edad; el 3,6% de los de 15 a 16 años, y el 2,1% de los de 17 a 18 años abusaban del metilfenidato.

Mejorías significativas

El extendido uso de drogas de refuerzo cognitivo no es quizás sorprendente, dado que el informe de 2008 de la Academia estadounidense de Ciencias Médicas sobre ciencia cerebral, adicción y drogas, sugería que un mejoramiento de 10% en la capacidad de memoria podía llevar a un grado superior de clasificación de nivel A.

Pequeñas mejorías en el desempeño intelectual pueden conducir a mejorías significativas en los resultados. Pero ¿cuáles son las ventajas y desventajas de que personas saludables usen PCE? En el lado positivo, debido a que los PCE pueden ayudar a aquellos con bajo desempeño cognitivo, podría ser posible mitigar los efectos de la pobreza en el cerebro mediante su uso. Esto podría tener efectos positivos sobre la sociedad y la economía en su conjunto; se ha estimado que un incremento de CI en 3% de la población reduciría las tasas de pobreza hasta en 25% y aumentaría el PIB hasta 1,5%.

Por supuesto, hasta los adultos saludables que funcionan normalmente bien no necesariamente dan lo mejor de sí todo el tiempo, debido a la privación de sueño, "jet lag" u otras situaciones estresantes.

Por ejemplo, Anjan Chatterjee, neurólogo de la Universidad de Pennsylvania, informó que los músicos suelen usar bloqueadores beta para controlar los temblores físicos, lo que mejora sus desempeños. También se han utilizado sicoestimulantes para apuntalar a soldados en combate, trabajadores de turnos nocturnos y pilotos.

Efectos desconocidos

Pero no se conoce lo suficiente sobre los efectos a largo plazo de los PCE, especialmente en el cerebro en desarrollo. Un informe de 2009 encontró que el modafinil estimulaba áreas del cerebro conocidas por desencadenar conductas de búsqueda de drogas y adicción. También debemos considerar por qué se están usando estas drogas. ¿Está la presión por hacerlo bien en los exámenes, amarrar un negocio o mantenerse al ritmo de nuestra sociedad 24/7 empujando a las personas a usarlas, en lugar de recurrir a medios tradicionales para reforzar la cognición, como los ejercicios?

Claramente, los neurocientíficos deben trabajar junto a los cuentistas sociales, filósofos, éticos, estadistas y otros expertos para establecer reglas claras, seguras y éticas en el uso de PCE por personas saludables. Esta es la única manera para que los grandes avances que se están logrando en la ciencia del cerebro puedan llevar a beneficios máximos… y mínimos daños.

(*) Barbara J. Sahakian es profesora de neuropsicología de la Universidad de Cambridge. Ahmed D. Mohamed es estudiante de doctorado en Clare Hall, Cambridge.

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