
Domingo 3 de octubre de 2010| por Daro Zambra B.
El lunes había invitados a cenar en el Ministerio de Hacienda. Puntuales llegaron hasta el edificio de Teatinos 120 los parlamentarios de la Concertación que integran la comisión mixta de Presupuestos y los jefes de bancada de la misma coalición. El encuentro comenzó con una crema de zapallos y terminó con un postre tres leches.
Sin embargo, ese final dulce no fue suficiente para que algunos de los invitados siguieran molestos hasta la mañana siguiente. ¿La razón? Algunas horas antes de la cita, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, había entregado indicios del presupuesto 2011, al asegurar que sería austero. "Vamos a preocuparnos de gastar bien los recursos que son de todos los chilenos, a preocuparnos de que los pesos vayan a los destinos que son necesarios. Vamos a eliminar el despilfarro", sostuvo Larraín al salir de una reunión con el Presidente Sebastián Piñera.
Esas críticas marcaron el ánimo del encuentro con los parlamentarios y fueron el acercamiento inicial para la discusión del gasto fiscal del próximo año, el primero que elaborará un gobierno de la Alianza por Chile. Tanto desde el oficialismo como desde la oposición aseguran que será un mes de debate duro, quizás la discusión presupuestaria más compleja de los últimos años. Por un lado, el gobierno buscará reflejar en este erario el sello y las prioridades del mandato de Sebastián Piñera. Mientras, desde la oposición adelantan que sus esfuerzos estarán concentrados en mantener la red de protección social, que fue la prioridad de los últimos mandatos. Una vez más, el campo de batalla será el Congreso. La contienda recién empieza.
La preocupación por el dólar
El ministro de Hacienda había señalado también que el presupuesto 2011 sería menor al crecimiento del PIB de este año, que se estima podría aumentar entre 6% y 6,5%. Dicho y hecho. La noche del jueves, el Presidente Piñera, junto a su secretario de Estado, anunció que el gasto fiscal para el año próximo será de US$53.387 millones, cifra que representa un incremento de 10,5% real en comparación al presupuesto aprobado el año pasado, pero que si se compara con los gastos y asignaciones extras que se realizaron posteriormente, alcanza el 5,5% de alza real.
"Se cumple así un doble objetivo. Estamos frente al mayor presupuesto de la historia de Chile, que aumenta los recursos para la reconstrucción y el programa de gobierno. Pero a la vez, es un presupuesto responsable, que cuida los efectos sobre variables económicas claves que afectan la vida de los chilenos, como el tipo de cambio, la tasa de interés y la inflación", aseguró el ministro de Hacienda durante la cadena nacional en que dio a conocer el proyecto.
Efectivamente, los equilibrios macro fueron uno de los principales factores en las bases sobre las que se construyó este erario. La senadora UDI Evelyn Matthei explica que uno de los elementos fundamentales que tuvo en consideración Hacienda fue la baja del dólar. Desde julio el tipo de cambio tiene una trayectoria en picada y en tres meses acumula una caída de más de $62, lo que tiene en alerta a los sectores exportadores del país. Según la senadora, esa fue una restricción importante al momento de definir el gasto fiscal del próximo año, de manera que éste no contribuyera a seguir desvalorizando la moneda estadounidense.
"Es un tema importante en la discusión y una restricción súper fuerte para la posibilidad de incremento en el gasto. Hemos tenido dos años de aumento del gasto muy grande y, por lo tanto, los efectos de haber traído casi US$10 mil millones del Fondo de Estabilidad Económico Social dan cuenta de cómo tenemos el tipo de cambio. De otra manera, nos puede suceder como otros países que tienen una bonanza, por ejemplo, con el petróleo y se gastan esa plata en educación, salud, vivienda, beneficiando a algunos sectores, pero donde todo el sector productivo termina destruido por un tipo de cambio demasiado bajo y, por lo tanto, destruye también empleos", explica Matthei.
Los énfasis
Cuatro son las prioridades del proyecto que ingresó al Congreso antes de la madrugada del jueves: gasto social, seguridad ciudadana, regiones e inversión. Según explicó el ministro Larraín, la mayor parte de las platas del presupuesto serán destinadas a gasto social, el que se expandirá 14,9% respecto de la ley del año pasado. "Este es el sello del presupuesto que les presentamos hoy: la inmensa mayoría de los recursos están destinados a los chilenos que más lo necesitan y en las áreas más sensibles de nuestro país".
El incremento más importante se registra en vivienda, donde sus recursos aumentan en 33%. En total, en el sector se invertirán US$3.200 millones y el énfasis estará puesto en el déficit habitacional que se produjo a causa del terremoto del 27 de febrero, en el que más de 200 mil casas fueron destruidas.
En educación la inversión será de más de US$10 mil millones, con un alza de 6,7%. En esa suma se consideran no sólo los recursos para la reconstrucción de las escuelas dañadas por el terremoto, sino también proyectos orientados a mejorar la calidad de la educación. Ahí se incluyen el aumento de la subvención escolar, los US$27 millones para los liceos de excelencia y el incremento en 20% de los fondos para becas, cuya cobertura se ampliará a más de 170 mil estudiantes. Los recursos para la salud serán de casi US$8 mil millones, con una expansión real de 12,5% real, que incluye la inversión en 14 nuevos hospitales. En materia de empleo, el presupuesto contempla un aumento de 30% en los recursos destinados a capacitación. Y en Mideplan el financiamiento para programas sociales, como Chile Crece Contigo y Chile Solidario, se incrementa en más de 50%.
"Me parece que es un presupuesto bastante acabado. Los énfasis vienen dados en vivienda, en los programas sociales, en la infraestructura de salud. Cierto, es un presupuesto menos expansivo que los anteriores, pero significa una focalización importante de recursos particularmente en la superación de la pobreza, indigencia y redistribución del ingreso. La inversión que se hará en vivienda es fundamental", sostiene el senador RN Francisco Chahuán.
En los otros tres énfasis destacan la expansión en 12% de seguridad ciudadana; los US$1.700 millones para las regiones -el 93% será destinado a inversiones a cargo de los mismos gobiernos regionales-; y el crecimiento de 18,7% en inversión, con más US$10.600 para proyectos principalmente de obras públicas y vivienda, que concentran el 56% del total.
"Es un presupuesto que representa el sentir de la UDI popular, porque está enfocado en el tema social. Le da prioridad a la educación, a la salud, a los temas de seguridad ciudadana, y va tener un gasto prudente en ministerios políticos, poniendo el foco en lo social y en las personas", sostuvo el diputado UDI Ernesto Silva después de conocer las cifras.
Oposición en alerta
Desde que el ministro de Hacienda anunció que el presupuesto crecería menos que la expansión de la economía, se encendieron las alarmas en la Concertación. Según sus parlamentarios, con un alza real de 5,5% del gasto, las cifras no calzan.
El diputado Pablo Lorenzini explica que los recursos del próximo año para la reconstrucción representan cerca de US$2 mil millones, monto que bordea un 2% del PIB, cifra que debiera sumarse al 5,5% del aumento del gasto. "Entonces, nos daría por lo menos un 7,5%. Pero si sumas las promesas de campaña del Presidente Piñera más las del 21 de mayo, como el fin del 7% en salud de los jubilados, entre otras cosas, más la reconstrucción, más todo lo que es infraestructura, salud, educación y obras públicas, las cifras no cuadran. Y el ministro Larraín en la reunión del lunes habló claramente de que plata había. Tenemos US$15 mil millones ahorrados, el precio del cobre está por las nubes. Entonces, nada concuerda con nada", critica el diputado DC.
En la Concertación la cifra esperada para el alza del gasto público era mucho mayor. Un par de días antes de conocerse el anuncio del gobierno, los parlamentarios de la oposición hablaban de que el incremento no debía ser menor al 8%.
El diputado PS Carlos Montes explica, además, que pedirán al Ejecutivo que se presenten de forma separada las platas de la reconstrucción de los gastos propiamente tales. La idea apunta a que en el diseño presupuestario haya en cada partida capítulos separados para financiar la reconstrucción. "Se lo planteamos al ministro el lunes y a eso dijo que sí, pero no sabemos en qué términos", cuenta Montes.
Desde la oposición comentan que el gobierno no está cumpliendo sus compromisos de campaña ni tampoco las promesas del 21 de mayo. Para graficar ese argumento se usará el concepto del zapato chino. Y ya lo están haciendo.
El diputado DC Gabriel Silber asegura que "al final del día el planteamiento del Ejecutivo nos conducirá a un zapato chino. Es inconciliable el plantear el presupuesto más bajo desde 2004 y, por otro lado, sostener necesidades estratégicas para el país, como son la reactivación y la reconstrucción".
El sello de Piñera
En el oficialismo también tienen claros sus argumentos para defender el proyecto presupuestario presentado el jueves. En ese sentido, aseguran que en estas partidas se refleja el sello que la Alianza le quiere imprimir a su primer mandato. "Aquí se nota la priorización de los temas, que están dados por los ejes programáticos de gobierno, que fueron recogidos en el 21 de mayo. En este presupuesto se nota la diferencia entre un gobierno de la Alianza y uno de la Concertación", asegura el diputado Ernesto Silva.
Y el senador de la misma tienda, Hernán Larraín, agrega que "a la UDI le interesa particularmente lo que podamos innovar en materia de educación, salud, vivienda y seguridad, que son los grandes elementos que constituyeron la mayoría para que el gobierno ganara. Con los incrementos en esas áreas se pueden producir los cambios que el país necesita y que son la base del sustento del crecimiento. Además, la Concertación siempre ha confundido la cantidad con la calidad del gasto. Es la hora de demostrar que se puede gastar mucho mejor".
Será un mes peleado, de tira y afloja, pero del que finalmente tendrá que salir humo blanco. Hoy lo que hay sobre la mesa son visiones diferentes. La Concertación buscará defender los proyectos que construyeron durante sus gobiernos. Y por el lado de la alianza, como explica el diputado RN Nicolás Monckeberg, "lo que está en juego es mostrar con claridad el sello de nuestro gobierno". //LND