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Domingo 5 de septiembre de 2010
"Colgaré de un coco a los huevones"
Dígale Ud. a los cojudos que creen que conmigo solo puede haber Gobierno y orden que yo estoy muy lejos de pensar así y que si un día me agarré los fundillos y tomé un palo para dar tranquilidad al país, fue sólo para que los jodidos y las putas de Santiago me dejaran trabajar en paz. Huevones y putas son los que joden al Gobierno y son ellos los que ponen piedras al buen camino de éste. Nadie quiere vivir sin el apoyo del elefante blanco del Gobierno y cuando los hijos de puta no son satisfechos en sus caprichos, los pipiolos son unos nobles caballeros al lado de estos cojudos. Las familias de rango de la capital, todas jodidas, beatas y malas, obran con un peso enorme para la buena marcha de la administración. Dígales que si en mala hora se me antoja volver al Gobierno, colgaré de un coco a los huevones y a las putas les sacaré la chucha. ¡Hasta cuándo... estos mierdas! Y Ud., mi don Antonio, no vuelva a escribirme cartas de empeño, si no desea una frisca que no olvidará fácilmente.
DIEGO PORTALES (1793-1837). Comerciante y ministro de Estado. De su "Epistolario", carta enviada al Señor don Antonio Garfias (10 de diciembre de 1831).
"Aún hay memoria de la sumisión"
La civilización estaba en pañales; la instrucción extremadamente limitada; la industria y el comercio eran nulos, o poco más o menos; y los mandatarios, siempre imbuidos de su posición y de sus prerrogativas, habían tomado sobre el pueblo un prestigio que casi rayaba con los límites de un respeto religioso. Aún hay memoria de la dificultad que había y sumisión que se necesitaba para hablar a un gobernador, a un regente, y también a un oidor, y de la afectada gravedad con que dichas autoridades se presentaban en público, frecuentando apenas la sociedad, y tolerando, en ciertas partes de la América, que el pueblo se postrase delante de su coche, como si las instituciones civiles se hubiesen identificado con las de la religión.
CLAUDIO GAY (1800-1873). Botánico y naturalista. Tomo primero de la "Historia de la independencia chilena" (1856).
"Me enloquecería de desesperación"
Si existen en la naturaleza esos efluvios simpáticos, que en acción hacen participar, a distancias considerables, a otros seres de sensaciones análogas a las que experimenta uno mismo, yo creería fundadamente que tú, mi Carmela, mi bien, mi más caro y precioso tesoro que en la tierra poseo, te habrás sentido influenciada en la mañana de hoy por esa atmósfera que arroba, que embriaga y que es producida por el inmenso cariño, por esa dicha inefable que nos trae la seguridad, el convencimiento de ser amado con transporte. Ha sido hoy a las ocho y media de la mañana que he recibido tu carta y mil veces ya he dado gracias al cielo que nos ha premiado haciendo fructífero tu vientre...
No imaginas, mi vida, que yo pudiera recibir con indiferencia, no digo con desagrado, una noticia que me llena de alborozo; sí mi querida, yo me considero muy feliz con tu estado y sólo siento las incomodidades que te ocasione y que yo no pueda compartir contigo... Acuérdate, y tiemblo al pensarlo, que esta época es la más peligrosa y la que más prudencia necesita; piensa que si algo te sucediera, sin haberlo yo podido remediar, me enloquecería de desesperación.
ARTURO PRAT CHACÓN (1848-1879). Marino y héroe naval. Carta enviada a Carmela Carvajal (1878).
"La democracia comenzó por la horca"
Según la acepción más usual, mas cómoda y más a la vista, el primer roto chileno procedió en esta tierra apartada del mundo y pobre de telas y telares, del primer andrajo; y estando a este parecer, que no es del todo desautorizado, el primer roto de Chile fue don Pedro de Valdivia, porque, como lo dice él mismo en su primera carta a Carlos V, escrita en La Serena el 4 de Septiembre de 1545, cuando a los seis meses de fundada quemó Michimalonco "toda la ciudad, la comida y la ropa, y no nos quedamos sino con los andrajos que teníamos para la guerra". ( )
La democracia comenzó en Chile por la horca, y por esto los dones de Vizcaya, que llegaron más tarde con su capa y sus talegos para defenderse y defenderlos, plantaron de firme en la plaza de Armas, y donde hoy derrama su raudal alegre pila, frente a una botica, el rollo, potro de amansar plebeyos y de azotar rotos. ( ) De suerte que siendo los poderosos de aquellos siglos hombres de "ropa larga," era natural que fueran los desvalidos, los pobres, los de "ropa corta", en una palabra, los verdaderos y primitivos rotos, fundadores de su larguísima familia, tan prolífica como las baratas.
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA (1831-1886). Destacado político e historiador. Artículo "El roto de Chile y su cuna histórica", publicado en "El Nuevo Ferrocarril" (Santiago, 9 de diciembre de 1880).
"La borrachera nos impide formar planes"
La gente media es el peor de los cuatro enemigos que necesitamos combatir. Ella es torpe, vil, sin sistema, sin valor, sin educación y llena de la pillería más negra. De todo quieren hacer comercio, en todo han de encontrar un logro inmediato y sino adiós promesas, adiós fe; nada hay seguro en su poder; nada secreto. La borrachera y facilidad de lengua que tachan gradualmente la plebe y a las castas, nos impiden formar planes con ellos y aprovechar sus excelentes calidades en lo demás. Pero son de obra, están bastante resueltos y las castas principalmente tienen sistema por razón y echan menos la libertad; todos los artesanos desesperan, faltos de quehacer en sus oficios. La nobleza es tan inútil y mala como el estado medio, pero llena de buena fe y de reserva hacia el enemigo común; más tímida y falta de aquella indecente pillería, no le encuentro otro resorte que presentarle diez mil hombres a su favor, cuando no tengan tres en contra.
MANUEL RODRÍGUEZ (1785-1818). Abogado y guerrillero. Fragmento de carta a José de San Martín (1816).