
Martes 2 de noviembre de 2010| por Richard Miranda V.
El lunes 8 de noviembre, pasado el mediodía, la directiva de RN recibirá a Chile Primero (CH1), encabezado por Vlado Mirosevic. El vicepresidente de Renovación Nacional, Baldo Prokurica, explica los alcances del encuentro.
-¿Cuál es la finalidad de retomar los contactos con CH1?
-Hemos sido un partido que siempre ha tenido las puertas abiertas a otras corrientes políticas y a los independientes, de manera que el gobierno tenga una mayoría fuerte, que no tenga sobresaltos y se vea obligado a negociar con uno o con dos parlamentarios para poder aprobar los proyectos de ley. Los gobiernos de turno se hacen con mayorías potentes y, en ese sentido, CH1 es un movimiento político que debemos considerar y lo mismo ocurre con el PRI. En esa misma línea van las conversaciones que tiene
-¿La estrategia apunta a avanzar hacia el centro político?
-Quienes quieran apoyar al gobierno para que las cosas resulten bien y la administración sea eficiente y honesta siempre van a tener las puertas abiertas en la Coalición por el Cambio.
-Pero ustedes forman parte de una alianza con la UDI. ¿Este partido está en la misma sintonía?
-Nada de esto se hace en secreto. Incluso, todo lo que hacemos está también expuesto en los medios de comunicación. De manera que la UDI es un partido aliado nuestro y leal. Por lo tanto, lo que hacemos en la práctica es tener estilos distintos y, obviamente, ellos también tienen su propio sistema de trabajo y lo respetamos.
-¿Es posible proyectarse en un nuevo gobierno sin lograr una mayor amplitud de la Coalición por el Cambio?
-Si seguimos o no en el gobierno es una decisión que toma la gente y no los dirigentes de los partidos. Lo que le ocurre a un Presidente de la República a pesar de ser elegido con una mayoría importante es que le cuesta gobernar cuando le falta un voto o cuatro.
Imagínese la impotencia que siente un Presidente cuando se pierde el proyecto de royalty minero, que tiene por objeto ir en ayuda de las personas que han sufrido el terremoto, que por suerte, gracias a un acuerdo político posteriormente, se reparó. Y eso se debió a que la opinión pública dio un mensaje claro destinado a sancionar a la Concertación por su actitud obstruccionista.