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Notukawün ñi wirintukugeam ta mapunzugun (Mapunzugun: la pugna por el alfabeto mapuche)

Notukawün ñi wirintukugeam ta mapunzugun (Mapunzugun: la pugna por el alfabeto mapuche)

La lengua de los mapuches se llama mapunzugun en vez de mapudungún. Esta distorsión se entiende por la falta de consenso sobre cómo escriturar este idioma, problema que se arrastra desde hace 500 años, y que hoy tiene circulando cuatro grafemarios distintos para su divulgación. Uno de estos textos fue legitimado por la Conadi y el Ministerio de Educación para hacer talleres y material pedagógico, hecho que ha desatado una ardua polémica, pues académicos y comunidades le restan validez.

Jueves 11 de noviembre de 2004

La forma de escriturar el idioma mapuche tiene casi 500 años de historia, puesto que los jesuitas ya en 1598 idearon formas de representar el sonido lingüístico de esta etnia como una forma de evangelizarlos y conquistarlos por medio de la palabra escrita.

Desde entonces han sido muchas las instancias y personas que han generado formas de escrituración del mapunzugun. Es el caso de Anselmo Ranguileo, quien al alero del Movimiento Social Mapuche, desarrolla en 1982 una propuesta de alfabeto desde la perspectiva de su pueblo, no obstante, fue criticado y rechazado por el mundo academicista por tratarse de un documento ideológico y por no permitir una correcta escrituración de esta lengua.

A raíz de estas críticas y dado que en nuestro país circulaban hasta mediados de la década de los '80, decenas de alfabetos no oficiales de la lengua mapuche, finalmente, un grupo de lingüistas, grafólogos y antropólogos de la Universidad Católica de Temuco, desarrolló un estudio que tuvo por mérito condensar doce de estos textos para dar forma a un grafemario unificado en 1986. Pero quedó casi una veintena de propuestas de alfabetos pululando dentro y fuera de las comunidades indígenas, lo que mermaba el cultivo y transmisión de este ancestral idioma.

Todo este desorden, motivó que a fines de 1989 y comienzos de 1990, se conformara la Comisión Especial de Pueblos Indígenas (CEPI), cuyo eje era buscar una salida al problema. Tres años más tarde esta entidad -en un encuentro desarrollado en la localidad de Niágara, IX Región- logró reducir las propuestas de alfabetos mapuches de diecisiete a seis, todo en medio de una batahola de intensos debates.

Lo cierto es que hoy, y pese a las múltiples discusiones en torno al tema, concretamente existen tres alfabetos mapuches en circulación a lo largo del país: El grafemario unificado (versión académica de la U. Católica de Temuco); la versión mapuche de Ranguileo, actualmente de distribución marginal y el Azümchefe, reconocido por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y el propio Ministerio de Educación, aunque no por las comunidades en su conjunto.

A lo anterior se suma un cuarto texto diseñado por la Universidad Católica de Temuco en 1998: el grafemario Wirilzugunwe. Éste nace como una especie de acercamiento entre lo que es el grafemario unificado (universitario) y el Ranguileo, con la idea de generar un mayor acercamiento entre los dos estilos y fundirlo en uno solo. Con este trabajo se pretende desplazar las anteriores versiones que circulan en el ámbito académico, aunque se desconoce que pasará en el contexto social.

Conadi: propagando el mapunzugun

Pese a los disensos y la falta de acciones claras para definir un solo alfabeto mapuche, la Conadi tomó el toro por las astas a fin de dar un corte al problema. Desde comienzos de octubre a la fecha, se vienen realizando diversos encuentros, talleres y seminarios para propagar el cultivo de la lengua mapuche o mapunzugun, apoyados en el grafemario Azümchefe.

Ya han participado de estos encuentros integrantes de comunidades del Alto Bío Bío, Arauco, Lebu, Cañete, Contulmo, Los Alamos, Tirúa, Talcahuano y Concepción.

En Santiago, hace algunas semanas, la Conadi congregó en la Universidad Técnica Metropolitana a las comunidades mapuches de las comunas de Peñalolén, San Miguel, La Granja, La Pintana, Pudahuel y Puente Alto, además de participantes de diversas comunas de la V Región, para talleres y seminarios en base a este grafemario. Lo mismo en la IX Región (Villarrica), Osorno, X Región, donde están convocados dirigentes y asesores culturales de la zona.

"La idea es propagar el cultivo del mapuche tanto en los jóvenes como adultos en general hablantes de la lengua, a través de la difusión del Azümchefe, ya que al definir un grafemario único para representar gráficamente la expresiva fonética de esta lengua, se facilita el aprendizaje de su escritura en la sociedad", sostiene a La Nación Juan Ñanculef, encargado del Programa de Patrimonio Indígena de la Conadi.

Ñanculef, cree fehacientemente que se debe avanzar hasta conseguir del alfabeto español sus letras y tratar de darle sonido mapuche, "he ahí el problema de la resistencia de ciertos sectores intelectuales mapuches, que buscan la perfección y se resisten a aceptar por el momento un único grafemario mapuche", reflexiona.

La voz experta

Desiderio Catriquir, investigador en Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Temuco y docente del Programa de Educación Intercultural Bilingüe, lleva décadas desarrollando experiencia de enseñanza y reflexión acerca de la lengua mapuche. El académico cree que la iniciativa de divulgación del Azümchefe por parte de la Conadi es precipitada. "Para incrementar el conocimiento y revitalización del mapunzugun, se debe reflexionar, estudiar y analizar antes su complejidad desde la lógica cultural mapuche, para luego entregarles, un instrumento de consulta con lineamientos que consideren su fonética, conocimiento sobre ella y una propuesta de desarrollo de la lengua".

Consultado frente a la validez en términos lingüísticos del Azümchefe, el académico sostiene al respecto: "Es un esfuerzo mayormente técnico por escribir el mapunzungun. Su aporte es en torno a opiniones de las personas y tratando de mantener cierta distancia con los grafemarios en español, pero al agregar otros elementos, se distorsionó la lengua mapuche originaria. Desde el punto de vista pedagógico, el Azümchefe, no es el grafemario óptimo, pues no representa la realidad sonora del idioma, al no incorporar un mayor número de grafías para representar un sonido", sentencia el profesor.

Con tantos alfabetos mapuches en circulación ¿Qué se hace entonces? Catriquir responde: "eso se va a resolver con la práctica, según sean las orientaciones didácticas en que se sustenten los grafemarios. Una de las orientaciones que postulamos es que la escritura del mapunzugun debe estar vinculado con los patrones culturales de la lengua y, desde la perspectiva de la diversidad en tanto fenómeno social general, la escritura debiera resguardar sonidos y significados de palabras, para lo cual el grafemario es un instrumento".

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