
Jueves 27 de enero de 2005
Diversas organizaciones ecologistas y ciudadanos de Valdivia, reunidos en la Coordinación por la Defensa del Río Cruces, anunciaron hoy que denunciarán ante organismos internacionales y compradores de celulosa chilena las deficiencias en el manejo ambiental de la temporalmente clausurada planta de Celulosa Arauco en Valdivia, principal sospechosa de la muerte masiva de cisnes de cuello negro en el Santuario de la naturaleza Carlos Andwanter de esa ciudad.
Esta mañana, representantes de estas organizaciones y ciudadanos de Valdivia protestaron en el frontis del Edificio Grupo Angelini, en la comuna de Las Condes, cuando se iniciaba una junta extraordinaria de accionistas de la Empresa Celulosa Arauco.
Los activistas realizaron una clausura simbólica del edificio y exigieron a la empresa cambiar su deficiente política medioambiental, que la llevó al cierre temporal de su planta de celulosa en la Décima Región.
Simultáneamente, en una de las piletas del edificio se recreó el Santuario Anwandter, donde han perecido cientos de cisnes de cuello negro, en una clara alusión a la necesidad de investigar la responsabilidad que le cabe a Celulosa Arauco en esta tragedia ecológica.
En la oportunidad los dirigentes fueron recibidos por Mario Urrutia, gerente ambiental de celulosa Arauco y Manuel Bezanilla, abogado externo del grupo Angelini, quienes plantearon que la planta contaba con las últimas tecnologías en la producción de celulosa, junto invitarlos a visitarla.
Ante lo que los voceros de la Coordinadora señalaron entonces la urgente necesidad de relocalizar la planta producto del impacto que ha producido pese a su supuesta capacidad técnica.
Los organizadores de la protesta señalaron que el objetivo de esta acción era reivindicar las demandas que las organizaciones y ciudadanos que forman parte de esta Coordinación hicieran apenas se supo de la clausura transitoria de la planta.
En ese sentido, enfatizaron la necesidad de que Celulosa Arauco incorpore nuevas tecnologías, actualmente existentes en el mercado internacional, que le permitan realizar una producción limpia de celulosa; y que además se haga cargo de su presunta responsabilidad en el grave deterioro del Santuario, financiando un programa de recuperación.
Los dirigentes ecologistas también denunciaron que la empresa perteneciente al grupo Angelini ha tratado de desviar la atención pública hacia los supuestos perjuicios económicos que ha traído la clausura, en lugar de asumir su responsabilidad por incumplir la normativa medioambiental vigente.
En la actividad participaron representantes de Greenpeace, Oceana, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Defensores del Bosque Chileno, estudiantes de la Universidad de Chile y ciudadanos independientes.