A pesar de la voz disidente de grupos ecologistas y de un contundente informe realizado por el ingeniero civil químico de la Universidad de Concepción, Claudio Zaror, donde se determinó que la muerte de los cisnes en el río Cruces de Valdivia se debió a elementos químicos altamente peligrosos emitidos por la Celulosa Arauco, la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema) de los Lagos autorizó que la planta reiniciara sus funciones el pasado 17 de febrero.
El estudio, al que tuvo acceso La Nación, no ha sido revelado por las autoridades medioambientales, pero definitivamente establece que “la empresa contaminó seriamente las aguas, depositando varias veces, y sin el tratamiento requerido por la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) que la autorizó a operar en febrero de 2004, elementos químicos altamente peligrosos emitidos entre febrero de 2004 y octubre de ese año”.
Según las conclusiones del ingeniero de la Universidad de Concepción, Claudio Zaror, autor de la consultoría encargada por la propia Conama para que analizara los informes de emisiones redactados por la empresa, desde la planta Valdivia fueron vertidos a las aguas del río Cruces, al menos tres veces entre febrero y octubre de 2004, elementos químicos “propios del licor negro”.
Con este término se conoce a las emisiones de un peligroso concentrado de elementos químicos “como iones de sodio, cloruro, sulfato, manganeso, clorato, aluminio y otros iones inorgánicos, presentes en los reactivos químicos utilizados en los procesos y componentes originales de la madera”.
Sostiene el informe, que todo esto tiene el nombre de “conductividad eléctrica”, que es “una medida de la concentración iónica presente en el efluente”, vale decir, presente en lo que se deposita en los cursos de aguas donde botan sus residuos las plantas de celulosa, que en el caso de la planta Valdivia es el Santuario Natural “Carlos Andwanter” del río Cruces.
“Desgraciadamente, los informes entregados por la empresa (Celulosa Arauco) no analizan estos resultados, ni tampoco identifican las posibles causas ni las medidas que se tomaron para corregir las desviaciones, en caso de haber sido detectadas”, dice el doctor Zaror.
El ingeniero civil químico es considerado entre sus pares como quien más experiencia y conocimiento tiene en Chile en el análisis de los procesos productivos de las plantas de celulosa.
De acuerdo al segundo informe de la Universidad Austral de Valdivia, consultoría encargada también por Conama, el alimento principal de los cisnes de cuello negro y otras especies impactadas, el luchecillo, presente en el santuario, se contaminó y extinguió durante los seis meses previos a diciembre de 2004.
A la justicia
Ante las conclusiones del documento, el abogado del Movimiento Acción por los Cisnes de esta ciudad, Wladimir Riesco, lo entregará hoy al Ministerio Público de Valdivia
“Este informe acredita la comisión de delitos por vertidos de sustancias tóxicas al Río Cruces, que afectaron los recursos hidrobiológicos”.
Riesco agregó a La Nación que “no entiendo que las autoridades medioambientales permitieran que la planta fuera reabierta, si este documento ellos lo tienen desde el 2 de febrero de este año, por eso estamos impactados”.
José Araya, integrante del Movimiento Acción por los Cisnes, agregó en tanto que éste es el primer documento que hasta ahora atribuye a la empresa Celulosa Arauco las causas del desastre ecológico del santuario. “Tenemos una comprobación científica de lo que estamos diciendo, que la planta transgredió las normas”.
Esto, porque los dos informes de la Universidad Austral de Valdivia, si bien establecieron que la mortandad de los cisnes de cuello negro (quedan unos 900 de 7 mil) y otras especies en extinción protegidas, se produjo por el desastre ecológico ocurrido por la presencia de metales pesados y otros elementos que contaminaron e hicieron desaparecer por completo al luchecillo, no atribuyó a la planta Valdivia el desastre ambiental.
Se espera que en el tercer y último informe que esta universidad dará a conocer en marzo próximo, se determine los causantes de este desastre.
Sin embargo, los defensores de los cisnes dicen estar preocupados porque la planta volvió a funcionar, luego de cumplir con las cuatro exigencias de los organismos técnicos de la Corema.
Sin embargo, la mancha café que identifica la contaminación del río Cruces avanza tan rápidamente que en los últimos meses con los cambios de marea, está invadiendo el tradicional río Calle Calle.