El ingeniero civil químico de la Universidad de Concepción, Claudio Zaror, autor del informe sobre el monitoreo ambiental que realiza la planta de celulosa Arauco en Valdivia dijo esta tarde que determinar la culpabilidad de la empresa en la muerte de los cisnes río Cruces “pasa por un estudio que es mucho más complejo".
El experto dijo a radio Bío Bío que ese análisis "tiene tiene que ver con estudiar cuáles han sido los efectos potenciales que pudieron haber tenido potenciales compuestos químicos que sean emitidos por la planta o por otras fuentes, sobre los cisnes”.
Junto con ello, el profesional, señaló “sería muy irresponsable de mi parte” afirmar una relación de la empresa en la muerte de las aves. Sin embargo, Zaror agregó que su ‘visión como ciudadano’ es que “desgraciadamente hay presencia de la empresa, en febrero del 2004, cuando comienza a funcionar, y se detectan estos efectos en el río Cruces y de los cisnes; la ciudadanía tiene todo el derecho a pensar que la culpabilidad está ahí”.
Indicó también que “yo creo que sí hay que tener en consideración niveles de información que en estos momentos no disponemos y que esperamos de luces luego el estudio de la Universidad Austral”.
Zaror, autor de una consultoría encargada por la propia Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) aclaró que “lo que a mí se me solicitó fue evaluar técnicamente la validez de la información, la calidad de los datos, ver si la empresa cumple con los requerimientos de información que requiere el programa (de calificación de ambiental del año 1997) y lo más importante: poder sugerir mejoras a la forma en que estos seguimientos y programas de monitoreo se deben realizar para darle mayor efectividad a la fiscalización y al autocontrol de la empresa”.
Sobre potenciales impactos ambientales que no fueron analizados en los informes de la celulosa Arauco, el ingeniero declaró que “lo que pasa es que la resolución de calificación ambiental le dice a la empresa ‘ustedes deben informar tales parámetros’ y obviamente que ellos se fueron en una línea muy textual, no hicieron absolutamente ningún análisis y esa ha sido una de las críticas más importantes al programa de monitoreo que la empresa ha realizado”.
Zaroro añadió que “la posibilidad de impactos ambientales, va un poco más allá de lo que estos informes pueden demostrar, debido a que en sí los análisis del cuerpo de agua no demuestran mayores impactos. Si uno analiza la calidad del agua del río Cruces de acuerdo a esos valores, prácticamente la casi totalidad está dentro de los márgenes de calidad de agua que ha tenido históricamente el río, sin mayores desviaciones a excepción de dos o tres parámetros, que son obviamente directamente relacionados con la empresa porque se descargan esos compuestos químicos al río”.
“Ahora –continuó el ingenieron civil químico- ese impacto ambiental no está evaluado ni podrá ser evaluado en base a ese tipo de informes porque pasa por otro tipo de estudio, que está realizando en este momento la Universidad Austral”.