VATICANO.-El ambiente festivo del Domingo de Resurrección dio paso a la preocupación en el Vaticano, cuando el Papa Juan Pablo II ofreció la bendición ‘Urbi et Orbi’ (‘A la ciudad y al mundo’) a decenas de miles de católicos reunidos en la Plaza de San Pedro, pero no pudo hablar y sólo saludó a la multitud con la señal de la cruz.
Sus allegados habían preparado un micrófono, y el Pontífice intentó pronunciar unas pocas palabras desde la ventana de su oficina. Sin embargo, luego de emitir algunos sonidos ininteligibles, sólo bendijo con la mano derecha a los peregrinos y el micrófono fue retirado.
La multitud esperaba con ansiedad que el Papa apareciera y ver cómo se encontraba tras la traqueotomía a la que fue sometido el 24 de febrero para aliviarle sus problemas respiratorios. Después que apareció, muchos de los peregrinos lloraron o aplaudieron con tristeza, para agradecer los esfuerzos de Juan Pablo II de saludarlos en el día más sagrado de la Iglesia Católica.
Por primera vez desde que comenzó su papado en 1978, una misa del Domingo de Pascua fue celebrada sin el Pontífice, que continúa su convalecencia después de dos hospitalizaciones recientes por crisis respiratorias. Juan Pablo II también padece el mal de Parkinson, que le dificulta hablar.
Debido a sus enfermedades, el Papa no pudo participar en ninguno de los acontecimientos importantes de la Semana Santa, y nombró a cardenales destacados para que lo reemplazaran. Ayer fue el cardenal Angelo Sodano, el segundo más importante del Vaticano, el que ofreció la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro, a la que acudieron más de 50 mil feligreses. La ceremonia fue vista por televisión por millones de católicos de 74 países.