
Viernes 1 de abril de 2005
Mónaco.-En este pequeño país de la Costa Azul francesa soplan 'vientos de cambio'. Ayer se anunció que el príncipe Alberto asumirá oficialmente la regencia del principado debido al delicado estado de salud de su padre, Rainiero, quien permanece hospitalizado hace más de una semana.
"El Consejo de la Corona ha constatado el impedimento de Rainiero para ejercer altas funciones. Por tanto, la regencia será asumida por el príncipe heredero, Alberto", indicó un escueto comunicado emitido por la Casa Grimaldi.
Tras conocer la noticia, Alberto, de 47 años, dijo que ejercerá "con plenitud" las labores que, hasta hace poco, cumplía su anciano padre. "Hoy, ante el impedimento de mi padre para ejercer sus funciones, asumiré en su nombre la plenitud de los poderes soberanos", señaló el príncipe heredero en un comunicado, junto con afirmar que "ejerceré el cargo con fuerza, convicción y pasión".
Con esta medida, los monegascos sienten a que a Alberto le está 'llegando la hora' para suceder a su padre. En sí, asumir la regencia implica que el hijo de Rainiero y Grace Kelly será la voz oficial del principado, junto con tomar las decisiones más importantes y tener una participación más activa dentro de los asuntos internos del país.
UN DIFÍCIL CAMINO
Desde siempre, el príncipe Alberto ha generado dudas respecto a la idoneidad para suceder a su padre en el trono cuando éste muera. Desde niño fue tímido lo que, muchas veces, desembocaba en una evidente tartamudez que le impedía pronunciar palabras correctamente. Además, tenía muy poco interés por los asuntos públicos ya que, en algunas entrevistas, decía preferir actividades artísticas y deportivas.
Mediáticamente, desde la muerte de su madre, fue opacado por sus hermanas, Carolina y Estafanía, quienes acaparaban la atención de la prensa por sus consabidos escándalos amorosos y el 'glamour' que ambas aportaban al principado.
Pero con el tiempo, el propio Alberto fue dejando atrás su timidez y comenzó a desempeñar un rol más importante dentro del principado. De hecho, fue el encargado de representar el ingreso de Mónaco a la ONU, en 1993, y al Consejo de Europa el pasado mes de octubre.
Actualmente, el varón de los Grimaldi ocupa el cargo de embajador ante la ONU, preside el Comité Olímpico y Cruz Roja locales, por lo que los resquemores ante una posible sucesión parecen quedar atrás.