
Jueves 28 de abril de 2005
Hace exactamente un año, una serie de impactantes fotografías tomadas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib comenzaron a dar la vuelta al mundo, causando una generalizada conmoción por su brutalidad y ensañamiento. La violencia de las imágenes, que mostraban cuerpos desnudos apilados y prisioneros sometidos a toda clase de torturas por parte de soldados estadounidenses, forzó entonces al Presidente George W. Bush a prometer que todos los responsables pagarían por sus condenables actos.
Sin embargo, en esta caso la promesa de Bush sólo quedó en eso. Y es que al cumplirse hoy, jueves, el primer aniversario del estallido del escándalo, el manto de la impunidad cubre a la cúpula del Pentágono en Irak que se vio involucrada en estos condenables hechos.
Por de pronto, los generales de la cadena de mando que llevaba hasta el brazo de la tortura en Abu Ghraib, entre ellos el ex comandante de las tropas de EE.UU. en Irak, Ricardo Sánchez, fueron absueltos, con la única excepción de la general Janis Karpinski, que recibió una reprimenda administrativa por 'negligencia' en el servicio.
Incluso los seis soldados responsables de haber cometido las torturas, calificados por el Mandatario estadounidense como "manzanas podridas", salieron bastante bien parados, con penas de pocos meses o años de prisión por haber violado las convenciones de Ginebra sobre el trato de los prisioneros de guerra.
Para las autoridades militares estadounidenses se ha hecho justicia. "Hemos indagado de forma exhaustiva con más de diez líneas principales de investigación y más de 300 investigaciones criminales", dijo el teniente coronel John Skinner, portavoz del Pentágono.
Algo sí ha quedado claro al cabo de un año: el Pentágono cerró filas alrededor de sus hombres de más alto rango. Más lamentable aún es el hecho de que en EE.UU. el aniversario del escándalo ha pasado desapercibido. En este cuadro de virtual amnesia colectiva, el influyente diario norteamericano Wall Street Journal reclamó ayer a Estados Unidos que "pida disculpas a los soldados cuyo honor fue manchado por los medios de comunicación y las insinuaciones de los demócratas".
Pero para las organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos, la justicia no ha llegado. De hecho, Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) aseguraron que lo ocurrido en Abu Ghraib fue sólo la "punta del iceberg" de los maltratos cometidos en Irak.
Para ambas organizaciones humanitarias, las torturas aplicadas en la cárcel ubicada a las puertas de Bagdad forman parte de un esquema más vasto de violaciones de los DD.HH. de los detenidos en prisiones estadounidenses situadas en Guantánamo (Cuba), Afganistán y otros puntos.