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No se escandalice, sus angelitos también se masturban

No se escandalice, sus angelitos también se masturban

Pocas veces recordamos que los hijos son seres humanos sexuados: más bien idealizamos su inocencia sin reconocer que ellos también buscan el placer. La masturbación infantil es una etapa normal en el desarrollo del niño que puede tomar a algunos padres por sorpresa, pero que deben saber enfrentar poniendo límites. Y sin recurrir a un confesionario.

Miércoles 4 de mayo de 2005

Alejandra Avendaño

-Doctor, mi hija se columpia en la silla frecuentemente, se mueve, se pone colorada, transpira, ¿qué tendrá?

-Lo más probable es que su niñita se esté masturbando.

Al escuchar esto la madre se escandaliza, acusa al psicólogo de perverso y muy molesta sale del consultorio público. El caso -relatado por el especialista infanto- juvenil Héctor Esquivel- devela el poco conocimiento de algunos padres sobre la masturbación infantil, conducta normal que forma parte del desarrollo sicosexual y madurativo del pequeño, que ocurre entre los 2 y 4 años de edad.

Por generaciones la autoestimulación de los genitales ha estado rodeada de mitos y se la ha relacionado con el desarrollo de enfermedades como la esterilidad, el acné, el retardo mental, la fatiga física y la aparición de pelos en las manos. Por supuesto, nada de esto es real.

Jessica Ríos notó que su hija de tres años se masturbaba espontáneamente. Lo tomó con calma y luego le consultó al pediatra sobre el tema."Cuando estaba acostada viendo televisión, se ponía un cojín en la vagina y comenzaba a moverse y rozarse. Le pregunté qué sentía y me dijo que le gustaba. Lo tomé con naturalidad. Le pregunté a la doctora y me dijo que era normal a esa edad. Me quedó claro que no hay que preocuparse, porque es una etapa en la vida de los niños".

Sobre todo en el caso de las niñas, lo primero es descartar la presencia de alguna infección. El pediatra Roberto Balassa explica que cuando se presenta una masturbación frecuente, puede deberse a alguna infección causada por hongos o parásitos en la zona vaginal, por lo que se frotan y de paso descubren que esto les produce placer. "Los padres deben observar si existe irritación local y además enseñarles un adecuado aseo genital, arrastrando las deposiciones hacia atrás y lavándose bien. En el caso de los niños casi no penetran hongos o bacterias, por ende las infecciones son poco habituales. Si se ha descartado la parasitosis o pidulle y la niña persiste en la conducta no hay que alarmarse, hay que tomarlo como una cosa natural al igual que cuando un niño tiene una erección. No hay que reírse o escandalizarse porque esto le da un tono de perversión al asunto", explica el especialista.

Un estudio que data de 1943 y que rescata el sicólogo Edward Brecher en su libro "Los investigadores del sexo" manifiesta que el 5% de los niños menores de 6 años y el 10% de los de 7 años se han masturbado.

Según la experiencia del doctor Balassa sería más común en las niñas debido a la posibilidad de la infección, que muchas veces no se trata a tiempo y tiende a perpetuar la conducta.

En el caso de los menores de dos años la masturbación no es habitual pues no tienen la capacidad de manipular sus genitales. Sin embargo, Balassa aclara que el que se toquen la zona genital es parte de la exploración sexual. "Esto es normal, pues el niño se busca y examina sobre todo al sacarle los pañales, que representa un territorio cerrado para ellos".

La psicóloga infanto-juvenil Mónica Rademacher coincide con el pediatra y acota que la masturbación comienza aproximadamente a los 2 ó 3 años, edad en que los niños dejan los pañales, "lo que les facilita descubrir su cuerpo: al tocarse sienten sensaciones agradables, lo que hace que la conducta se repita. Entre los 5 y 6 años los niños ya tienen conciencia y pudor, por tanto sienten vergüenza: ya han aprendido que esto se hace sólo en ciertos lugares, porque los papás les han enseñado así".

LA EDUCACION DE LO PRIVADO

En tiempos en que la sexualidad en general era un tema tabú en nuestro país, la mamá de Mildred Torres (41 años) decidió ahorrar tiempo contándole a sus 4 hijos de qué se trataba todo esto. "Me acuerdo que un día nos sentó a todos-teníamos entre 6 y 10 años- y se puso a hablarnos sobre sexualidad, la regla, masturbación. Hasta el día de hoy nos acordamos con mi hermana, porque eso nos sirvió para hablar abiertamente y con naturalidad del asunto". Es así como al momento de ser madre, Mildred enfrentó el tema con su hijo sin escandalizarse. "Cuando veo que está en la cama tocándose, lo dejo y le cierro la puerta. Sé que es un momento de intimidad que hay que respetar, no me hago dramas".

La especialista Mónica Rademacher dice que educar es clave para que los niños manejen la conducta. "Cuando recién descubren la masturbación se trata de un chiche nuevo que les agrada, por tanto es importante que los padres eduquen con un lenguaje sencillo, explicando pocas cosas y con ejemplos: si el niño no entiende qué es lo privado, le das el ejemplo del baño o la pieza. Si ellos preguntan es porque ya están preparados. En este caso no hay que omitir las respuestas, hay que contestar claramente. También existen libros con dibujos que pueden ayudar a los padres".

La sicóloga recalca que a través de la masturbación el niño conoce su cuerpo y entiende qué significa ser niño o niña. "Al ver a sus papás desnudos sabe cómo será cuando adulto, esto le facilita la identidad sexual y conductas saludables en ese sentido, en la medida que no se inhiba el placer, que viene con todos los seres humanos".

NO REPROBAR NI REFORZAR

Sin duda la reacción reprobatoria por parte de los padres generará problemas en el área sexual. "Si se le regaña generamos sentimientos de culpa en el chico y si se le da mayor atención a la conducta ésta se verá reforzada. Además, hay que considerar que de los dos a los tres años se da la etapa del "oposicionismo", donde el niño se resiste a todo tipo de normas preestablecidas y así aprende a obtener la atención de los padres aunque sea a través del enojo. Lo peor es la indiferencia frente al tema", aclara Rademacher.

También están los papás que se van al otro extremo y toman la masturbación con demasiado relajo: no ponen límites para no inhibir al pequeño, actitud que tampoco ayuda. "El niño puede verse expuesto al castigo de otros adultos o niños más grandes o ser presa fácil de pedófilos. Al no hablar el tema, puede que los límites los pongan otras personas y resultaría perjudicial", dice la especialista.

Según el sicólogo infanto-juvenil Héctor Esquivel, los padres deben tratar de no tomar una postura valórica frente al tema, diciéndole al niño frases como "te estás haciendo hombrecito", porque esto también ayuda a reforzar la conducta.

Para el especialista, al momento de hacer un análisis sobre masturbación hay que considerar tres factores: la frecuencia, el contexto cultural y la etapa de desarrollo del niño.

"Hay culturas muy conservadoras en las que la autoestimulación se ve como algo pecaminoso -los musulmanes por ejemplo- y se asocia a retardo mental, pelos en las manos, entre otros. También hay que considerar la etapa de desarrollo del pequeño. De los 3 a 4 años la masturbación tiene una connotación de juego asociado al placer, lo que es diferente en la etapa adolescente y en la adultez. La frecuencia también es otro factor, no es lo mismo masturbarse una a 20 veces en el día. Por eso es importante el reporte de los padres en cuanto a la intensidad y permanencia".

ABANDONO Y CARENCIA AFECTIVA

Uno de los casos que llegó a la consulta de Esquivel fue el de un niño de 4 años que se masturbaba frecuentemente. "El chico vivía abandonado y solo, pasaba con el abuelo todo el día, por tanto esta era la manera perfecta de llamar la atención de los padres. Estos niños ven en esto una forma de obtener placer, puesto que sus padres no se preocupan de ellos".

Debido a su carencia afectiva desde los primeros años de vida y en algunos casos a una historia de abuso sexual, es común ver esta conducta en los pequeños de hogares de menores. En deficientes mentales, niños con retardo o coeficiente intelectual limítrofe la masturbación también se da con frecuencia. "Aquí hay un bajo nivel de creatividad en la búsqueda de juegos, no tienen más imaginación, por lo que recurren a algo concreto para estimularse y se masturban", explica el especialista.

También hay que considerar la manera en que los niños se estimulan."Si se observa a una pequeña introduciéndose los dedos en la zona vaginal, es muy distinto a que se roce".

Esquivel aconseja invitar al niño a realizar otras actividades como jugar y si aún persiste en la conducta y los padres ven que invierte más tiempo en ella, recomienda consultar a un especialista.

Mónica Rademacher agrega que aunque no es habitual, puede darse que los pequeños se masturben debido a un estado de ansiedad, angustia o depresión. "Es como cuando comemos chocolate para aliviarnos. No es lo más frecuente, pero hay niños que se tranquilizan a través de la masturbación".

La siquiatra Lilian Gómez atendió un caso con estos síntomas. Se trataba de una niña que cursaba segundo básico y tuvo que enfrentar cambio de colegio y de casa a la vez. Siempre tuvo buen rendimiento escolar, a pesar de ser tímida. "Ella prefería quedarse en la sala para masturbarse durante el recreo. Estaba permanentemente angustiada y tenía depresión. Con todos los cambios, la niña lo estaba pasando pésimo y veía en la masturbación una manera de obtener placer, era algo compensatorio".

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