
Lunes 9 de mayo de 2005
Después de que distintos personeros del oficialismo le recordaran esta semana que fue funcionario de la dictadura, e incluso escribió libros como "La revolución silenciosa" que alababan su obra, ayer el candidato presidencial de la derecha, Joaquín Lavín, declaró que siente un profundo desafecto con el ex gobernante de facto Augusto Pinochet.
En entrevista con el Canal Regional de Concepción, el abanderado de la derecha afirmó que "siento una desafección cada vez mayor con lo que fue ese período de nuestra historia". "Obviamente -dijo entonces- lo más grave que ocurrió en el gobierno militar fueron las violaciones de los derechos humanos", y "tengo un compromiso personal de que esas cosas nunca más vuelvan a pasar en Chile".
La vida es más importante que el dinero, acotó luego, antes de reiterar que la fortuna ilícita de Pinochet y su familia develada en el caso Riggs, significa que "se ha roto una tradición de los Presidentes de Chile", pues ellos se iban para la casa más pobres que cuando asumían la primera magistratura.
Es más, Lavín dijo que Pinochet no habría podido ser candidato en el plebiscito de 1988 si en ese momento hubiera existido información sobre sus cuentas secretas en el Riggs o de los horrores registrados en el Informe de Prisión Política y Tortura, en que se recogen los testimonios de 29 mil víctimas que sobrevivieron al régimen militar.
En ese contexto, Lavín insistió en su "lejanía cada vez mayor" con el ex gobernante de facto, y argumento que "es distinto elegir sabiendo". "Las personas comenten errores muy profundos y hoy tenemos toda la información a la mano", concluyó.