
Internarse en el desierto de Atacama es magia. Son apenas 98 kilómetros al interior de Calama hasta llegar a San Pedro, punto de partida de cualquier excursión, pero varios años luz desde cualquier ciudad. Honor a su nombre le hace el famoso Valle de la Luna, así como también el Valle de la Muerte, que originalmente se llamaba Valle de Marte según cuentan los lugareños. Es que internarse en el desierto es de alguna forma salir del planeta.