
Viernes 27 de mayo de 2005
La teoría del "Jardín del Edén" o "Fuera de África" -insinuada por Darwin- que sostiene que el hombre moderno proviene de un único antepasado común africano que pobló el planeta, cada día suma más adeptos gracias a la irrupción de la genética y los test de ADN en los estudios de la migración humana. Los resultados de estos trabajos han despertado un acalorado debate científico, ya que contradicen la tesis más aceptada hasta hace unos años por la paleoantropología: la del multirregionalismo.
Ambas coinciden en que el Homo erectus, considerado nuestro ancestro, tuvo su origen en África y migró hacia Europa y Asia. Logró sumar una población cercana al millón de habitantes, pero entre 100 mil y 500 mil años atrás desapareció, siendo reemplazada por una nueva especie, el Homo sapiens (Hombre "pensante").
¿Cuándo, cómo y porqué esta nueva especie apareció y reemplazó a su predecesor? Ese es la gran duda que persiste y que la genética promete aclarar.
Dos visiones en disputa
La hipótesis del Jardín del Edén propone que algunos erectus que quedaron en África, continuaron evolucionando hasta sapiens, dejaron el continente negro hace unos 150 mil años y desplazaron a las viejas poblaciones de erectus que terminaron extinguiéndose. Los cálculos sugieren que todos los humanos modernos de "Fuera de África" descienden de una población de "pensantes" africanos tan escasa como 10 mil, lo que explicaría hoy el alto grado de similitudes genéticas existentes entre tan distintas razas.
El sustento científico de esta teoría fue puesta sobre la mesa hace 15 años por los genetistas Rebecca Cann y Alam Wilson, quienes publicaron el primer árbol de ADN mitocondrial (ADNmt). Dicho ADN se hereda de mujer a mujer y permite seguir el rastro, cientos de generaciones, de cualquier humano. Además, va mutando al traspasar de una población a otra, lo que permite determinar cuáles tienen mayor antigüedad. Así tras analizar el ADNmt de cientos de individuos, el rastro genético los condujo a un punto en común: todos descendíamos de una mujer que mutó genéticamente hace unos 150 mil años, originando la especie humana a la que pertenecemos. La llamaron Eva. Ese rastro situó aquella explosión evolutiva en África. Por su parte, el grupo liderado por Michael Hammer ha realizado estudios del mismo tipo con el cromosoma Y del núcleo, el que sólo se transmite a través del padre. En este caso, se llegó a deducir la existencia de un "Adán", también africano, con una antigüedad parecida a la de Eva. Por último, los trabajos de Luigi Cavalli-Sforza con 120 marcadores genéticos diferentes han revelado también un origen africano para el sapiens, el que se puede localizar en un tiempo cercano a los 100 mil años atrás.
"Lo que estamos diciendo es que todos los grupos fuera de África provienen de una rama de ADN mitocondrial africano. Incluso cuando observamos Australia o Nueva Guinea, que algunos afirman emigraron con anterioridad, encontramos que todos pertenecen a la misma rama", dice a La Nación Stephen Oppenheimer, antropólogo de la Universidad de Oxford y uno de los principales defensores de esta tesis.
El experto agrega que "nuestras investigaciones han mostrado que todos los humanos modernos ahora pueden ser trazados de un solo antepasado femenino africano, denominado Eva". El único gran problema para esta teoría es la falta de evidencia fósil de ese período.
Para los multirregionalistas, en cambio, los humanos modernos evolucionaron independientemente, en distintas localidades, a partir de distintas poblaciones de erectus, entre ellas los neandertales en Europa y los erectus del Lejano Oriente. Ello habría sido posible gracias a la reproducción entre razas. Pero la genética ya ha indicado que no hubo tal mezcla.
Lo que nadie puede afirmar con certeza es si los primeros Homo sapiens -producto de la mutación de Eva- fueron los que edificaron el corpus morfológico, psíquico y cultural de los hombres actuales. Como suele ocurrir en ciencia, nada aún está dicho.
El avance más importante de los últimos cinco años en el área ha sido la resolución final del árbol de ADNmt efectuada por el genetista inglés Martin Richards y sus colegas de Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Alemania.
Esta semana Richards y otros expertos, entre ellos Oppenheimer, publicaron los resultados de su última investigación en Science, que indica que los primeros humanos modernos se fueron por la costa, posiblemente atraídos por una dieta de comida de mar y no por el norte hacia Europa y Asia como sostiene la teoría actual.
Su tesis es que tomaron la costa del Índico, rápidamente alcanzaron Australia, y que mucho después se asentaron en Europa.
Los datos están incluidos en los estudios que dos equipos científicos hicieron sobre el ADNmt de nativos de Malasia y de las Islas Andaman y Nicobar, ubicadas entre India y Birmania.
Para Oppenheimer, este nuevo trabajo vuelve a confirmar la tesis del origen común africano. De hecho, explica, bajo esa teoría se fue investigando -a través de las mutaciones de ADN- cual fue la ruta exacta del éxodo.