
Viernes 10 de junio de 2005
JOAQUIM IBARZ / PAULO A. PARANAGUA
Con el caos que han provocado en Bolivia las movilizaciones y paros que forzaron la renuncia del Presidente Carlos Mesa, se han visto beneficiados los intereses del Presidente venezolanos Hugo Chávez.
En primer lugar, aumenta la influencia de la llamada "revolución bolivariana" en América Latina. Y más si en las próximas elecciones el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, llega a la Presidencia boliviana.
En tanto, la exigencia social de nacionalizar el petróleo y el gas amenaza con paralizar las inversiones en Bolivia e impedir la explotación de sus inmensas riquezas energéticas, con lo que aumenta el valor estratégico y económico de los yacimientos de Venezuela. Brasil y Argentina, que importaban gas de Bolivia, dependerían así, de los envíos de Hugo Chávez.
"Las petroleras ya no invertirán", tituló el semanario "Bolivian Business". "Bolivia ha perdido 10 mil millones de dólares en proyectos suspendidos", señala a su vez "Energy Press", publicación especializada de La Paz.
La nueva ley sobre los hidrocarburos, que eleva los impuestos al petróleo y al gas, y después la renuncia de Mesa bajo las presiones de los movimientos radicales que reclaman la nacionalización de los recursos energéticos, han hundido a los medios empresariales en la incertidumbre.
"Si la Ley de Hidrocarburos promulgada el 19 de mayo no es buena, no es debido al aumento de impuestos -las compañías petroleras ya están resignadas a eso- sino en razón de la incertidumbre que suscita", afirmó el experto boliviano Eduardo Arauco.
En efecto, la ley establece la revisión de 78 contratos firmados por las compañías extranjeras, para que entren en el molde de tres fórmulas típicas. Esas empresas deberán trabajar en sociedad con la empresa pública Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Sin embargo, desde la apertura del sector a la iniciativa privada, "la YPFB es una empresa de apenas 700 personas, sin personal calificado, sin camiones para hacerse cargo de la distribución prevista en la nueva ley y sin un solo centavo", subrayan varios analistas.
©La Vanguardia / Le Monde
(The New York Times Syndicate)