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Bolivia tiene nuevo Presidente: el ex supremo Eduardo Rodríguez

Tras una accidentada jornada, el ex titular de la Corte Suprema, tercero en la línea de sucesión constitucional, juró como nuevo Presidente luego que los titulares del Legislativo renunciaran a llegar a Palacio Quemado y el Congreso ratificara la dimisión de Carlos Mesa. El abogado dijo asumir este desafío "imbuido del mejor sentido de responsabilidad patriótica".

Viernes 10 de junio de 2005

Bolivia encontró en las últimas horas del jueves una salida al menos constitucional a la aguda crisis en que está sumida, luego que el Congreso decidiera que el hasta ayer titular de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, asumiera como nuevo Presidente Constitucional, el número 83 de la historia de ese país.

La solución se alcanzó luego que los titulares de ambas ramas legislativas, Hormando Vaca Diez, y Mario Cossío, renunciaran a la sucesión constitucional del renunciado Carlos Mesa, tras una jornada de movilizaciones que dejó un dirigente minero muerto y fuertes enfrentamientos en la "militarizada" Sucre.

De este modo, el Congreso boliviano pudo retomar la sesión que dejó suspendida en la tarde para aprobar la dimisión del periodista-historiador y su reemplazo por el tercero en la línea de prelación presidencial.

Pasadas las 23:15 horas, Rodríguez -un abogado sin carrera política- llegó hasta la "Casa de la Libertad" para asumir como Presidente de la República, un trámite que cumplió luego de encendidos discursos de Cossío y Vaca Diez.

A las 23:49 el abogado juró como Mandatario, tras lo cual emitió un discurso en donde puso acento en la unidad del país, y ratificó que su mandato será breve para convocar elecciones generales, una de las demandas de los grupos opositores.

En este sentido, prometió convocar a un "proceso electoral para renovar representación ciudadana para que este Congreso siga agregando a una construcción democrática más justa y equitativa".

Si bien en declaraciones anteriores había señalado su intención de llamar a comicios en 150 días, en una entrevista con CNN una vez que fue investido Presidente, Rodríguez evitó dar plazos señalando que "los acontecimientos se han precipitado para producir esta sucesión y el ánimo es encontrar un espíritu de paz, entre el Congreso y los sectores en conflicto, luego veremos gradualmente como el Congreso va resolviendo los temas electorales".

Tareas

En su discurso de investidura, Rodríguez anunció asimismo que asumirá temas candentes en la agenda política de Bolivia como la Asamblea Constituyente, las autonomías y los hidrocarburos, pero sin dar mayores detalles de su línea de acción.

"Las reivindicaciones regionales merecen atención. Bolivianos somos todos, seamos capaces de conjugar donde nos podamos sentir más bolivianos todavía (...) y también seamos capaces de abordar el tema de los hidrocarburos, de su efectiva pertenencia a la República de Bolivia", precisó.

Rodríguez dijo estar "convencido de que el sentido de la paz es el mejor para los bolivianos", anunció que se apoyará en el Congreso, tomando la palabra de lo prometido por Hormando Vaca Diez, y pidió a sus conciudadanos un reencuentro solidario.

Valoró la existencia de una democracia en Bolivia, pese a las imperfecciones y a las crisis del último tiempo, "porque creo que en la dificultad está la virtud para no volver a tropezar".

Para graficar que su gestión será temporal, resaltó que "no me anima ningún propósito de orden político, partidario, personal en torno a la Primera Magistratura, insisto soy un miembro de la Corte Suprema, pretendo seguir siéndolo", y reiteró que asume este desafío "imbuido del mejor sentido de responsabilidad patriótica".

El abogado de 49 años llega a Palacio Quemado sin "amarras" políticas, tal como lo hiciera Mesa en octubre de 2003 después de la revuelta que terminó con la huída de Gonzalo Sánchez de Lozada. Sin embargo, al igual que el renunciado periodista-historiador, esa misma falta de blindaje político podría conspirar en su intento de sacar a una convulsionada Bolivia de la fuerte crisis en que está sumida.

De hecho, deberá saber gestionar materias contradictorias que dividen a las regiones oriental y occidental del país, como la realización de referéndum autonómicos y una ley de hidrocarburos que fomente la inversión extranjera que piden unos, y la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos demandada por otros.

Además su mandato, aunque de transición, también debe permitir que los alimentos, las medicinas, el carburante y otros bienes de primera necesidad vuelvan a las ciudades de La Paz y El Alto, casi desabastecidas por los bloqueos y protestas de las últimas semanas.

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