
Viernes 10 de junio de 2005
Las movilizaciones sociales continuarán en Bolivia, ya que sus organizadores seguirán demandando que sea convocada una Asamblea Constituyente y que sean nacionalizados los hidrocarburos, dijeron dirigentes después de la asunción del nuevo presidente, Eduardo Rodríguez Veltzé, sucesor de Carlos Mesa.
La designación de Rodríguez, quien llegó al gobierno desde la presidencia de la Corte Suprema, "no cambia nada", declararon dirigentes sociales. "Nosotros no pedimos nunca la renuncia de Mesa. Nuestra lucha es otra y no tenemos por qué levantar las movilizaciones", anunció Abel Mamani, presidente de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, la ciudad más pobre y socialmente la más conflictiva del país.
A la medianoche Mamani presidía un cabildo frente a la planta de almacenamiento de combustibles en El Alto, cuyo cierre provocó escasez total de gasolina y gas licuado en esa ciudad y en La Paz.
"Rodríguez Veltzé es un hombre de los norteamericanos. Fue asesor de la embajada y fue subcontralor de la República durante el gobierno de Sánchez de Lozada. Su designación es fruto de una confabulación de los partidos corruptos con las transnacionales", sostuvo por su parte el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares.
La designación de Rodríguez fue fruto de movilizaciones sociales que obligaron a los presidentes del Senado, Hormando Vaca Diez, y de Diputados, Mario Cossio, a renunciar a su derecho de sucesión constitucional.
Miles de campesinos y mineros se concentraron desde temprano el jueves en Sucre, la capital oficial de Bolivia, 760 kilómetros al sureste de La Paz, para conseguir ese objetivo. Y su movilización se convirtió en furiosa protesta por la muerte de un minero, baleado por militares cuando llegaba de Potosí a Sucre a sumarse a los manifestantes.
Hasta ese momento, los parlamentarios habían fracasado en lograr consenso para designar al sucesor de Mesa. Ante la fuerza de la movilización, que estuvo a punto de superar los controles policiales en torno de la Plaza 25 de Mayo, el presidente del Congreso buscó refugio en un cuartel militar. Los otros parlamentarios, en cambio, se dirigieron a sus hoteles.
El diputado Lorgio Rivero, del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), en el que milita Vaca Diez, culpó de la movilización al Movimiento Al Socialismo (MAS) y al presidente Mesa. "Es un golpe al Congreso -opinó-. Todo fue manejado por Evo Morales y por Carlos Mesa y financiado por (Hugo) Chávez. Estamos presos. Nos han hecho un corralito y no podemos ni huir de Sucre", afirmó.
Vaca Diez se convirtió en el centro de las protestas de todo el país por su negativa a renunciar a la sucesión constitucional para la designación del sucesor de Mesa. Miles de campesinos, mineros, amas de casa, estudiantes y trabajadores se movilizaron en La Paz y otras ciudades, exigiendo que tanto él como el presidente de Diputados, Mario Cossio, renunciaran para que asumiera el gobierno el presidente de la Corte Suprema, Rodríguez, para que convoque a elecciones en diciembre.
Otros miles marcharon a Sucre desde Potosí, Cochabamba y Oruro. Entre ellos el grupo de cooperativistas mineros que presidía Carlos Coro, de 52 años, baleado en el pecho cuando el vehículo en el que viajaba fue interceptado por policías y militares, a menos de 30 kilómetros de Sucre.
Rodríguez llamó a la paz y a resolver las controversias y reclamos mediante el diálogo. El mitin que celebraron los vecinos de El alto ante las puertas de la planta de almacenamiento de combustibles de Senkata, 35 kilómetros al sur sobre el camino a Oruro, resolvió mantenerla cerrada y continuar bloqueando los accesos a La Paz y al aeropuerto.