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Abandonar la cultura del permiso

La versión chilena del sistema de licencias que flexibiliza el tradicional derecho de autor, tuvo su presentación en sociedad el viernes pasado. Su creador, el abogado estadounidense Lawrence Lessig, viajó a Santiago para encabezar la ceremonia y explicó por qué en tiempos de Internet ya no se justifica mantener "todos los derechos reservados". Todo esto mientras el Congreso estudia endurecer la Ley de Propiedad Intelectual.

Martes 5 de julio de 2005

Pablo Morales

En el lanzamiento oficial de Creative Commons en Chile, un sistema de licencias que permite proteger en forma más flexible los derechos de autor, el creador de esta iniciativa, Lawrence Lessig, invitó a su audiencia a entonar el conocido "Happy birthday", para luego afirmar que todos los presentes acababan de transgredir la regulación vigente sobre propiedad intelectual.

El absurdo fue categórico. Y todos quienes asistieron el viernes último a la mencionada ceremonia en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), entendieron la ironía de Lessig.

Sin embargo, se trata de un absurdo posible. La legislación sobre propiedad intelectual se ha hecho más restrictiva en las últimas décadas: EEUU modificó el copyright en 1998, presionado por las grandes corporaciones, y amplió la protección sobre el uso de una obra hasta 70 años después de la muerte de su autor; Chile hizo lo mismo en 2003, apurado a su vez por el TLC con EEUU. Además, hoy la Cámara de Diputados discute un proyecto de ley contra la piratería que, de paso, podría criminalizar el uso y copia de obras que normalmente se realizan sin afán de lucro por parte de colegios, bibliotecas públicas y centros de investigación.

En su conferencia del MAC, Lessig explicó que el copyright entiende "la cultura como un conjunto de obras creadas por algunos artistas que el resto de la gente consume", a la manera de un disco de Britney Spears. Sin embargo, el creador de Creative Commons afirmó que, gracias a Internet, la música, las imágenes y los libros, entre otros contenidos, están ahora a disposición de la gente no sólo para "consumirlos", sino también para compartirlos y usarlos en la construcción de algo propio.

"El arte ha sido siempre construir sobre la creatividad de otros", dijo Lessig, y bajo este supuesto afirmó que se deben repensar las leyes sobre derechos de autor. En Santiago, el abogado habló de abandonar la "cultura del permiso", aquella en la que se logra "crear solamente con el permiso de los poderosos, o de los creadores del pasado", para pasar a la "cultura libre".

Por ello inventó las licencias Creative Commons (CC), cuya traducción equivaldría a "territorios creativos comunes", donde propone un modelo de propiedad intelectual flexible, complementario al tradicional copyright, que permite a los autores determinar en qué términos sus obras pueden ser utilizadas (ver recuadro).

Según Lessig, CC desecha el "viejo" concepto de "todos los derechos reservados" y propone, en cambio, un sistema en el que sólo hay "algunos derechos reservados".

Esto, sin la necesidad de pasar por las oficinas de abogados. CC le facilitaría así las cosas a un montón de personas con afanes creativos. Lessig citó el caso de Wilco, grupo musical que al no conseguir ser editado por el sello discográfico con el que tenía un acuerdo previo, puso su obra bajo licencia CC y la subió a Internet para darse a conocer, prohibiendo únicamente el uso comercial de dicho trabajo, pero no su copia o difusión. Más tarde, Wilco cerraría contrato con otro sello para comercializar su obra.

QUÉ PASA EN CHILE

Con la venida de Lessig, Creative Commons introdujo oficialmente este nuevo concepto sobre derechos de autor en Chile, justo cuando en la Cámara de Diputados se discute una modificación a la ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual que podría hacerla aún más restrictiva.

La directora del Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas (SISIB) de la Universidad de Chile, Gabriela Ortúzar, quien participó el jueves pasado en un seminario sobre derechos de autor en la Universidad Católica -en el cual también estuvieron Lessig y el senador Fernando Flores, entre otros-, planteó su preocupación sobre este tema.

En su intervención, Ortúzar habló del "uso justo" de obras y contenidos que muchas instituciones practican en favor de la enseñanza, investigación y acceso al conocimiento, lo que este proyecto de ley estaría prohibiendo. La directora del SISIB afirmó que la ley 17.336, así como está quedando, "criminaliza prácticas socialmente relevantes". Por ello la urgencia de introducir propuestas como Creative Commons. Para Ortúzar, la importancia de CC es que "busca reducir las barreras legales a la creatividad e invita a los autores a compartir sus obras".

En esta etapa, las licencias CC funcionarán como una infraestructura legal para que los artistas, científicos e investigadores chilenos puedan poner a disposición sus trabajos con alcance internacional, vía Internet. Se trata del segundo país latinoamericano en adoptar este sistema después de Brasil y bajo el cual ya están licenciadas más de 10 millones de obras en todo el mundo.

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